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Familia

Una madre es guía, refugio y aliento. Es amor infinito

¿Quién más afortunado que aquél que tiene una madre? El primero amor que experimenta un ser humano viene de su madre, una presencia que le acompañará en el corazón toda la vida. No importa qué edad tengamos, cuando se presentan dificultades, todos queremos estar cerca de nuestra madre.

Y es que las madres, aun en la distancia, guían nuestros pasos, nos ayudan a sentirnos más seguros, a enfrentar los miedos y a sacar nuestro mejor lado. Las palabras de nuestra madre nos acompañarán hasta el día que partamos de este mundo, en nuestra mente y en nuestro corazón.

El amor de una madre es incomparable

Aprendemos lo que es el amor a través de nuestras madres, y aunque en la vida estaremos rodeados de muchos amores, es seguro que ninguno podrá compararse con el amor de nuestras madres. Este amor, seguramente es el más desinteresado y entregado. Tu madre es la persona que con mayor probabilidad se sacrificaría por ti.

Y es que el amor de las madres, aún desde que estamos en el vientre es muy sacrificado. Llevar nuestro peso en sus cuerpos no es fácil, por lo que desde el primer momento, su amor para con nosotros, representa sacrificio. En adelante, cada vez que sea necesario, tu madre se sacrificará sin reproches, solo con la intención de garantizar tu bienestar.

A esas madres que ya no están con nosotros

Simplemente gracias. Elevamos una oración de gratitud por su maternidad tan entregada y desinteresada. Muchas madres que ya no están han dejado en sus hijos huellas imborrables de amor y ternura, y les han fortalecido para enfrentar los peores desafíos.

Estas madres fueron ejemplo de valentía, donde muchos abandonarían el barco, ellas permanecieron al final con una actitud aguerrida y un gesto de amor hacia sus pequeños. Estas madres son estrellas en el cielo que supieron amar en vida y tras sus muertes dejaron un gran vacío, pero también tantas enseñanzas que harían falta más vidas para aplicarlas.

Y es que las madres, tanto las que están como las que ya no están, son una fuente de sabiduría inagotable. Sus palabras hacen peso en los corazones más volubles y desequilibrado, y son capaces de dar luz en los pensamientos más perturbados. Las madres son educadoras que generan un gran impacto en la vida de los hijos.

¿Quieres honrar a tu madre? No solo atesores en tu corazón todo lo que te enseñó, asimismo, pon en práctica sus palabras. Y si aún está con vida, cuídala, llena su vida de alegría y compañía hasta su último momento, agradécele con obras todo lo que hizo por ti.

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