Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

Familia, Reflexiones

Un niño recordará quien estuvo con él no quien gastó más. Los niños olvidan los juguetes y la ropa pero no el tiempo y el amor.

El activo más preciado en la relación entre un padre y un hijo es el tiempo, no los juguetes. Lamentablemente, todavía hay muchos padres que quieren compensar su ausencia con juguetes, un bien material que los niños solo toman en cuenta en el momento que abren en empaque, pero que luego se daña y pasa al olvido. No hay forma en que el amor pueda ser expresado a través de costosos juguetes.

Un hijo recuerda a su padre por sus enseñanzas y el tiempo compartido, no por los juguetes y la ropa. Claro que a un niño siempre le despertará mucha ilusión tener juguetes y ropa nueva, pero estas cosas no son huellas imborrables de su memoria. Naturalmente, un padre que ama a su hijo velará porque no le falten comida, calzado, ropa y juguetes. Pero nunca intentará que estos sean el sustituto de su tiempo.

Como padre, el mejor regalo que puedes hacer a tu hijo es un poco de tiempo cada día. Tu hijo te espera ansioso en casa porque quiere jugar contigo más que con cualquier otra persona. A veces ni siquiera irse de a dormir solo porque quiere seguir en tu compañía, y añora que lleguen los fines de semana solo para pasar aún más tiempo contigo. No cometas el error de darle más tiempo al trabajo o a las salidas con amigos los fines de semana, pues en casa tienes a una persona que te ama con el amor más puro e invaluable.

En su cumpleaños o en el día del niño, tu hijo se alegrará mucho de recibir un obsequio, pero esa emoción será vacía si tú no estás allí. Llévale al parque, al cine o al carrusel, comparte con tu hijo o hija, porque eso es algo que nunca olvidará. No importa si tienes mucho o poco dinero, lo que tu hijo necesita es tu tiempo.

Haz de tu hijo una prioridad, cancela todas las demás citas y ponle en primer lugar. A veces pasas demasiado tiempo en el trabajo intentando darle mejores cosas, pero mientras tanto, tu hijo está creciendo y casi no te ve la cara porque cuando llegas a casa ya está durmiendo. Y las cosas materiales que quieres conseguirle se deterioran, así como su relación de padre e hijo.

No te dejes llevar tanto por el sistema que te dice que para ser feliz hay que comprar más. Es una falacia, para ser verdaderamente felices solo necesitamos pasar más tiempo con las personas que amamos. El dinero va y viene y cuando hay amor en un hogar, los juguetes, las modas y los caprichos son lo menos importante.

Haz que tu tiempo en el trabajo valga realmente la pena, procura que el dinero que ganes sea para pasar tiempo de calidad en familia, no para despilfarrar con amigos. Recuerda, todo lo que siembres hoy en tu pequeño hijo, lo cosecharás cuando llegues a la vejez, pues los buenos hijos nunca olvidan lo que sus padres hicieron por ellos.

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