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“Ten menos curiosidad por la gente y más curiosidad por las ideas”. – Marie Curie

Jesús dijo una vez, “No mires la paja en el ojo de tu hermano sino la viga que hay en tu propio ojo” ¿Por qué dijo esto? Quizás porque entendía que la humanidad adoraba el chisme en lugar de ver sus propias vidas. Esta práctica sigue vigente hoy día, y es muy mal vista. Pues bien, quizás si no escuchas a Jesús, puede que quieras oír a la dos veces ganadora del Nobel, Marie Curie.

“Ten menos curiosidad por la gente y más curiosidad por las ideas”

Maria Salomea Skłodowska-Curie, mejor conocida como Marie Curie, pasó a la Historia gracias a sus investigaciones sobre la radioactividad y descubrimiento del radio y el polonio, dos elementos que puedes encontrar ahora en la tabla periódica de los elementos químicos. Fue galardonada con el premio Nobel de Física en 1903 junto a su esposo Henri Becquerel, un físico francés que también fue reconocido entre otras cosas por haber sido el descubridor de la radioactividad. En principio, el premio Nobel no iba dirigido a Marie Curie, sino únicamente a su esposo Henri, pero este argumentó que no aceptaría el premio sin no se reconocía también a su esposa, pues ambos habían trabajado de igual medida en lo mismo.

Marie Curie, murió años más tarde que su marido el 4 de Julio de 1934 a la edad de 66 años a causa de anemia aplásica la cual se dice que contrajo por la radioactividad a la que estuvo expuesta. Recordemos que para aquel entonces, se desconocía lo que la radiación podía hacerle a una persona, y Marie Curie, acostumbraba a llevar consigo, tubos de ensayo con isótopos radiactivos, los cargaba en los bolsillos como si fueran las llaves de su casa, y dormía junto a ellos, pues los guardaba en el cajón de su mesita de noche. La razón de hacer esto era por la tenue fluorescencia que generaban capturaba su atención.  

Incluso cabe destacar que más allá de esto, Marie Curie trabajó como radióloga en hospitales de campaña durante la Primera Guerra Mundial y jamás usó ninguna protección contra los rayos X que ahora sabemos que pueden hacer mucho daño. Lo interesante es que nunca reconoció que hubiese sido la exposición a tanta radiación lo que la enfermó. Sin embargo, esto no cambia el hecho de que así haya sido.

Marie Curie, fue pionera en una gran cantidad de campos científicos, nunca dejó de ser una estudiante de la vida, alcanzó dos títulos universitarios y se desempeñó en diversas ramas que le dieron distinciones como el Premio Nobel de Física en 1903, la Medalla Davy en el mismo año, la Medalla Matteucci un año después, el Premio Nobel de Química en 1911 y el Premio Willard Gibbs en 1921. Para Curie, la ciencia y sus hijos lo eran todo. Y solo buscó dejarle un consejo al mundo: “Céntrate en ti y en lo que haces y no en lo que hacen los demás”.

Suena tan simple, pero como nos cuesta no estar mirando lo que hacen los demás. Para Curie, los chismes sobre otras personas, al igual que las críticas, nublan el buen juicio, y nos quitan el tiempo para crecer y alcanzar un verdadero éxito en la vida. Para ella, la curiosidad por aprender algo nuevo, por cambiar el mundo era mucho mayor y esto le permitió alcanzar la cima de su vida. Dicho esto, el mejor consejo que podemos darte es, deja de mirar lo que hacen los demás y céntrate en tus más profundas ideas.

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