Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

Reflexiones

Sin lluvia no habría arcoíris, sin problemas no hay victorias que celebrar

Tenemos la idea errónea de que para ser felices nuestra vida debe carecer de problemas, pero ¿sabías que las personas más felices enfrentan batallas todos los días? Su secreto está en la actitud con la que enfrentan cada problema y en su enfoque por amarse y cuidarse a sí mismas.

Así que no necesitas menos problemas para ser más feliz, necesitas una actitud diferente ante la vida. Naturalmente, ninguna de las etapas de nuestra vida es perfectamente plena, siempre hay problemas, pero son estos los que nos dan perspectiva.

Los problemas pueden ser la causa de que nos sintamos más felices. Por descabellado que parezca, la perfección que todos quieren alcanzar en sus vidas es aburrida, una vez que el hombre alcance todo lo que quiere sin ningún problema sentirá una sensación de vacío en su interior que le hará completamente infeliz. Porque la felicidad no depende de las circunstancias, sino que es un estado de realización y aceptación personal, y la única forma de alcanzar esos estados es enfrentando un problema a la vez y venciendo.

Como seres humanos, necesitamos sentir que ganamos, que superamos desafíos y que evolucionamos para ser felices. Cuando una persona se siente estancada y no experimenta ningún cambio, no tarda en sentirse incompleta. Pues nuestro cerebro, una obra grandiosa de la naturaleza, está hecho para almacenar toneladas de información y aprender hasta el día de la muerte. De las derrotas, se aprende, y mucho, así que si no tenemos nada qué aprender nuestra mente comienza a cuestionarse el sentido de la vida.

Muchas personas se sienten infelices por sus problemas, pero si lograran vencer en al menos uno de ellos, seguramente se sentirían completamente plenas. Otras personas tienen la vida tan resuelta que para ellos pierde sentido; en este último caso, más bien necesitan salir de su zona de confort y buscar nuevas aventuras que planteen problemas y su posible solución.

Ahora bien, si perteneces a este grupo de personas que se sienten ahogadas y fatigadas con sus propios problemas, comienza por cambiar tu actitud. Mira el problema desde diferentes ángulos y practica esta fórmula: – quejas + acciones = – problemas. Cada vez que te encuentres quejándote, detente e intenta invertir ese tiempo en pensar en soluciones creativas. Porque la única forma de conquistar tu felicidad en estos casos es encontrar soluciones por ti mismo para alcanzar cierto grado de realización personal.

Con una actitud optimista, no hay problema que no tenga solución,  si te sientes superado, igualmente evita la queja y en su lugar busca ayuda. Dos cabezas piensan mejor que una, y seguramente un amigo o familiar se le ocurrirá algo con lo que puedas seguir adelante. De esa manera, cuando el problema esté resuelto, la felicidad también será completa, porque podrás compartir el logro con la persona que te ayudó. Recuerda, sin lluvia no habría arcoíris, sin problemas no hay victorias que celebrar.

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