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Los mejores hábitos para la vida

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Siempre habrá un recuerdo que nos llena los ojos de lágrimas

La vida se compone de momentos, algunos tristes, otros alegres, y otros que quedan grabados en nuestro corazón. Son esos momentos especiales que al recordarlos nos sacan lágrimas. Entonces, ¿cómo es que los buenos recuerdos pueden hacernos llorar?

Cuando recuerdas una cosa, piensas rápidamente en todas las demás relacionadas con ella. Esta es la razón por la que podemos recordar una determinada circunstancia, cuando olemos un perfume o escuchamos una determinada canción.

Todos, absolutamente todos, nos hemos sentado a recordar momentos alegres y en ese instante en el que llegan los pensamientos, nos invade una profunda tristeza, que nace del sentimiento de que aquello que fue ya no volverá a estar en nuestras vidas. Incluso cuando queremos expresarlo con palabras, nuestra voz se empaña con una avalancha de nostalgia y nuestros ojos comienzan a derramar lágrimas, sin ningún esfuerzo.  

El cerebro humano utiliza comparaciones todo el tiempo para comprender las cosas. Según un estudio, las mujeres que ven anuncios con modelos de bikini generalmente terminan sintiéndose mal consigo mismas. La razón por la que esas mujeres se sienten mal es que inconscientemente se comparan con esos modelos. Ahora, el problema surge cuando recuerdas grandes cosas o personas y luego los comparas con lo que está sucediendo ahora mismo en tu vida. La errónea visión de que tu presente es mucho peor que tu pasado puede hacer que los buenos recuerdos duelan mucho.

También, existe la posibilidad de que el recuerdo venga acompañado de una persona que ya no está en este plano terrenal y por ello nos sentimos tristes, porque extrañamos la presencia de ese ser al que amamos tanto. Quisiéramos que regrese, añoramos su voz y sus abrazos, pero nuestros deseos no harán que regrese.

Es importante agradecer e integrar los recuerdos a nuestra vida, dejando de ponerle calificativo bueno o malo, pensando que fueron cosas necesarias para evolucionar y aprender, son esas circunstancias las que dieron paso a nuevas experiencias que te permiten abrir los ojos ante el nuevo camino que surge ante ti.  

Los recuerdos felices no dejarán de serlo nunca, pero sí los mantienes presentes todo el tiempo en comparación con tu realidad, fijarán la creencia de que ya la felicidad quedo atrás. No prepares el escenario para sentirte mal por los recuerdos, no olvides que los sentimientos encontrados son el resultado de la unión de las emociones positivas y negativas, y tu tienes el control de ambas.

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