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Los mejores hábitos para la vida

Reflexiones, Salud Mental

Si tu ex ya consiguió pareja, ¿Para qué quieres meter el dedo en la llaga y saber más?

Has pasado por un infierno que es una ruptura y, si eso no fuera suficiente, acabas de descubrir que tu ex está saliendo con alguien nuevo. Piensas para ti mismo: “¿Mi ex está feliz en su nueva relación?”

No puedes evitar querer SABER que esta vez, ha cambiado y es de verdad. Parece mucho más feliz en esta nueva relación con esta nueva persona. Parece haberse convertido en todo lo que alguna vez deseaste.

¿Mi ex está feliz en su nueva relación? ¿Qué tiene esa persona que yo no tenga?

Empiezas a pensar en todas las noches que has hecho todo un esfuerzo por analizar y superar tu relación.

Inmediatamente entras en modo FBI. En cuestión de minutos, has encontrado pruebas fotográficas a través de las redes sociales de que se ve ridículamente feliz. Miras mejor. Se ve mucho más feliz de lo que estaba contigo.

Te sientes patético, roto, rechazado, abandonado… y apesta. También tienes miedo de que quizás…. solo tal vez … él o ella realmente esta vez haya cambiado. Piensas en ese que conocías, la persona dulce y perfecta al principio de la relación y empiezas a pensar que ESE era el real.

“La verdad”

Él o ella no ha cambiado, su nueva pareja no es mejor que tú y no, no hiciste nada para “hacer” que esa persona se comporte de cierta manera.

No importa si se ha hecho un cambio de imagen, parece haber cambiado de manera sustancial, se ha teñido el pelo, se ha convertido en yogui o se ofrece como voluntario los fines de semana para rescatar gatitos, tampoco importa si ha cambiado de religión

TODAVÍA es exactamente la misma persona.

No pierdas tu tiempo buscando información que te hará sufrir, las personas irreflexivas, emocionalmente poco inteligentes, egoístas y deshonestas no se transforman mágicamente en personas asombrosas que, justo después de dejarte, de repente ganan integridad e inteligencia emocional.

Nos enamoramos del potencial de un jardín de rosas en lugar de aceptar (y actuar) las malas hierbas que están justo frente a nosotros.

Con el tiempo, todos finalmente revelan quiénes son realmente y, con demasiada frecuencia, nos referimos a esto como un “cambio” impactante. Esto se debe a que no nos gustamos ni nos amamos a nosotros mismos.

Necesitas implementar algunos límites. Empieza a tener el hábito de rechazar el comportamiento malo e hiriente de los demás, en lugar de tolerarlo habitualmente porque no crees que te merezcas algo mejor.

Recuerda que no importa cuán convincente sea la situación y cuán feliz se vea en las estúpidas fotos que publica, no ha cambiado. No todo lo que reluce es oro.

Mantén el enfoque en ti mismo y deja que esta sea la estrella del norte de tu evolución, no el ancla de tu desaparición.

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