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Los mejores hábitos para la vida

Psicología, Reflexiones

Qué linda sensación cuando el tiempo te confirma que tomaste una buena decisión

Tomar una decisión no siempre es fácil, de hecho es una de las cosas más complicadas para nosotros los humanos. Solo hay que pensar en cosas tan simples como elegir entre una taza de café o de chocolate caliente para complicar nuestra existencia, ¿o acaso no es así? Tan solo basta que te digan “¿qué quieres X o Y?” para que tu cerebro colapse.

Nos espantamos por preguntas tanto simples como complejas y odiamos que nos pongan en esa posición, por lo que cuando nos piden elegir entre el café y el chocolate, muchas veces solo diremos, “el que quieras está bien”. Sin duda es trampa, y aunque ciertamente muchas veces sí llegamos a decidir, la mayoría del tiempo no es así. Sin embargo, hay cierto poder cuando somos capaces de tomar una decisión, y este poder aumenta cuando el tiempo nos dice que la decisión que tomamos fue la correcta.

Nada mejor que el placer de saber que tomamos una buena decisión

Sin duda tomar decisiones es complicado, pero es importante saber que el decidir forma gran parte de nuestro carácter. Y no debería ser tan complejo hacerlo, pues tomamos decisiones todo el tiempo, desde que nos levantamos en la mañana. Cada acción que hacemos como: cepillarnos los dientes, ducharnos, desayunar, beber una taza de café e ir al trabajo, son actividades que no son automáticas en nuestras vidas. Todas estas vienen de ser primeramente pensadas, solo que están tan implantadas en nuestras mentes que las hacemos sin considerar que de manera insospechada las estamos decidiendo.

Pero, existen muchas otras cosas que sin duda debemos considerar primero antes de ejecutar alguna acción. Pensamos en consecuencias, en factores de peso que pueden inclinar la balanza hacia un lado u otro, y según a donde se incline será la decisión que tomaremos. Esto no está para nada mal, al contrario, pensar las cosas antes de actuar es la mejor forma para tomar una decisión. El problema surge cuando luego de considerar todo no terminas por decidir.

Siempre, sin importar de lo que se trate, tienes que ser tú quien tome las decisiones que tengan que tomarse, nunca permitas que sea la vida o las circunstancias las que decidan por ti o te sentirás como un títere sin personalidad ni carácter. El ser capaz de tomar tus propias decisiones es importante para forjar tu carácter y para tener más seguridad para llevar tu vida mucho más equilibrada. Pero esto no es lo mejor, pues decidir tiene sus recompensas.

Primeramente hay que tener claro que se pueden tomar malas decisiones y estas te pueden hacer sentir que has fracasado y un profundo miedo puede surgir a la hora de querer tomar otra decisión en el futuro, pero lo que debes saber es que fallar es parte de la ecuación, y estas fallas solo se presentan para mostrarte lo que hiciste mal para que no se repita.

Pero cuando has meditado bien las cosas, cuando has considerado cada variable, cuando has tomado la decisión correcta la sensación es indescriptible. Te sientes fuerte, sabio, como todo un ser supremo. Te conviertes en una persona mucho más segura de sí misma, tu ánimo se levanta y sientes ganas de comerte al mundo.

¿Quieres conocer esa sensación? Entonces no temas decidir. Sé sabio y entendido, piensa las cosas y toma una decisión, aprende de las caídas, levántate y sigue pues en algún momento acertarás en algo que te llenará de felicidad.

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