Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

Psicología, Salud Mental

“Que feo es cuando no te puedes dormir por no parar de pensar”

¿Te ha pasado que vas a la cama con la intensión de dormir y terminas dando vueltas por un rato pensando o más bien sobre-pensando? A mí me ha pasado durante años y la sensación no es para nada placentera. A través de mi experiencia puede que obtengas algunos consejos que te pueden funcionar para recobrar tu equilibrio nocturno normal.

No hay que estudiar mucho para comprender la importancia que tiene el sueño en nuestras vidas. Sabemos que el sueño nos ayuda con nuestra regeneración celular, así como también no ayuda recuperarnos de alguna enfermedad, a aliviar ciertos dolores y desde luego, a descansar y a recargar energías. En este mundo tan movido en el que vivimos, necesitamos contar con no menos de 7 u 8 horas al día para poder dormir. Solo un sueño profundo y reparador puede ayudarnos con nuestro bienestar general y a sentirnos frescos cada día.

Pero, ¿Qué pasa cuando tenemos una alteración en nuestro dormir? Tan simple como que terminamos viviendo un día de perros. Andamos somnolientos, mal humorados, estresados, ansiosos y deseando que el día termine pronto para volverlo a intentar.

¿No duermes por tanto pensar?

Nuestro sueño se puede alterar por muchas razones como por ejemplo, una enfermedad, exceso de energía física o mental, por realizar ciertas actividades a la hora de dormir, por pesadez estomacal por una comida y por otras razones más; pero entre todas las razones, la más complicada es aquella que te terminas generando tú mismo a través de tu mente.

Y es que cuando cae la noche y nos acostamos a dormir, no podemos evitar que nuestra mente comience a divagar. Muchas veces divagamos con pensamientos relacionados con nuestro día, pero otras veces queremos ir un poco hacia atrás recordando cosas que ya ni siquiera tienen sentido recordar. El exceso de pensamiento termina por perturbarnos mucho más de lo que podemos imaginar.

¿Qué podemos hacer? Fácil sería decirte que dejes de pensar tanto y ya, pero en general esto es casi imposible por sí solo. En mi caso, pasé años tratando de comprender qué era lo que me hacía pensar tanto y descubrí que en sí mismo no había una sola razón sino múltiples razones. Mi cabeza adoraba consentir pensamientos de todo tipo, desde pensamientos buenos hasta malo. Y lo peor es que muchas veces estos pensamientos terminaban ligándose para confrontar mi cabeza lo que me ponía en una situación mucho peor dándome como resultado, noches enteras de trasnocho.

¿Qué hice? Comencé a distraer un poco la mente, me involucré en juegos en el teléfono que en principio me distrajeran de mi rutina diaria. Una vez que lograba estar distraído, el siguiente paso fue oír audiolibros. Te recomiendo que no sean tan interesantes para que no te quedes oyéndolos toda la noche. Y finalmente, respirar una y otra vez profundamente para encontrar tu propio nivel de serenidad. Si nada de esto te ayuda por completo, puede que te ayude apostar por un suplemento de Melatonina (no es una droga sino un suplemento de la hormona responsable del sueño). Estás capsulas te ayudarán a conciliar el sueño más tranquilamente y  estar sereno.

Sea lo que sea que hagas, con mis consejos o sin ellos, es importante dormir y tienes que hacerlo entre 7 y 9 horas obligatoriamente.

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