Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

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Prepárate para meditar

En un mundo ideal, todos deberíamos contar con un lugar específico para meditar, un silencioso santuario donde, en cuanto entrásemos, el estrés de cada día se desvaneciera y desapareciese, dejándonos en el estado perfecto para la práctica de la meditación. No obstante, en la vida real, la mayoría de nosotros, no disponemos de tal lujo; es posible que ni siquiera podamos escoger el sitio para meditar en un momento dado.

Crear espacio para la meditación

Si en tu casa no dispones de una habitación libre para meditar, busca un rincón tranquilo que pueda reservar para tal propósito. Si destina un rincón determinado como lugar de meditación, su cerebro lo asociará con sensaciones de calma, por lo que siempre que vayas allí conseguirás entrar rápidamente en el estado mental correcto para la meditación. Pero tampoco te preocupes si eso no es posible, en cualquier sitio puedes crear el ambiente adecuado añadiendo una silla especial o poniendo música apacible, como por ejemplo música clásica. No medite en la cama, porque es muy fácil quedarse dormido.

Aprende a improvisar

Si en tu casa no dispones de un lugar tranquilo donde poder meditar de forma regular, no se preocupe, hay muchos otros sitios donde hacerlo. Todo lo que precisa es un poco de imaginación y capacidad para improvisar. Así, si hace un buen tiempo, ¿por qué no ir a un parque cercano? Una vez allí escoge un lugar tranquilo y siéntate en un banco o en la hierba apoyado contra un árbol. Si llueve, es posible que en ese mismo parque exista un espacio techado que puedas utilizar.

Lo más importante del sitio escogido para meditar es que esté a salvo de interrupciones y se tranquilo, aunque se encuentre en pleno centro de la ciudad. Si hace mal tiempo, la biblioteca pública, la iglesia o tu propio auto pueden ser lugares alternativos para la meditación.

Para conseguir una buena “atmósfera”, antes de empezar y una vez finalizada la meditación, trata de escuchar música suave a través de unos auriculares o llévate alguna cosa que pueda servirte de inspiración, como unas flores o un objeto especial.

Su ropa debe ser cómoda y holgada. Si piensas salir al exterior, toma alguna prensa de abrigo: el frío se deja sentir con mayor intensidad cuando uno se queda quieto durante un rato.

Espontaneidad

Si bien es cierto que contar con un sitio y una atmósfera adecuados te ayudarán a meditar, muchas veces te apetecerá hacerlo en cualquier sitio, sin preparación alguna. Por ejemplo, es posible que se te ocurra meditar en el autobús. A medida que progreses con esta práctica podrás meditar en cualquier parte, incluso en los lugares más concurridos.   

Medita con constancia y verás como se hace mucho más fácil cada día.

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