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Psicología, Reflexiones

Por qué odiamos y cómo podríamos evitarlo

El odio está estrechamente relacionado con una emoción determinada: el enojo. Las personas que odian, en cierto modo, están tan enojadas por una o varias cosas, que no han sabido cómo superar ese estado y en consecuencia enfocan todas sus otras emociones y energía hacia el odio.

Ahora mismo el odio es como un virus, muchas personas lo padecen. Pero lo que esto realmente nos dice es que muchas personas están realmente molestas o inconformes. Las causas para sentir este odio son muy diversas, algunos odian cómo funciona el sistema financiero porque sienten que ha sido injusto para con ellos, otros odian a cierto grupo de personas y otros a una persona en concreto. En fin, se pueden odiar tantas cosas como podamos amar.

Claramente, el odio surge desde nuestra percepción, hacia aquello que vemos como injusto o malévolo para nosotros. Nuestra propia preservación nos impulsa a buscar la aprobación, el amor y el cuidado de las personas, de los ambientes y de los sistemas. Si no sentimos esto, sino más bien experimentamos algo que de cierto modo nos amenace, es fácil experimentar odio hacia ello.

“El odio emerge cuando la inteligencia limitada percibe antagonismo sin reconocimiento de sus propias limitantes”, dijo el filósofo Alfred North Whitehead.

En coincidencia con el filósofo, claramente se odia a aquello que consideramos antagonista a nosotros. Así que quien no tiene enemigos, no puede experimentar el odio. Pero el filósofo involucra en esta frase una palabra importante, y es ‘percepción’. ¿Se puede dejar de odiar a una persona? Sí, en tanto que dejes de percibirlo como tu antagonista.

El odio surge de una percepción, pero dejar de odiar es un proceso de reconocimiento. ¿Reconocimiento de qué? De que estamos mirando las cosas desde un punto de vista equivocado. Para dejar de odiar hay que corregirse a uno mismo y salir de la ignorancia. Pues el sabio no odia, ama.

Uno puede llegar a odiar mucho a una persona y creerla equivocada, cuando lo que está equivocado es nuestra propia percepción. Entonces, el odio no solo está asociado a nivel emocional con el enojo, sino que a nivel mental está relacionado con la ignorancia. Y claramente entre la ignorancia (la no comprensión o confusión) y el enojo puede haber un hilo conductor. Cuando no comprendemos algo y nos damos de topes contra ello, fácilmente nos frustramos y nos enojamos.

Todas estas reacciones de alguna manera están relacionadas. Esto nos hace reflexionar acerca de por qué el odio es malo. Sencillamente es malo porque no hace tanto daño al mundo, como hace daño a la persona que lo siente, porque solo refleja enojo (un catalizador de estrés, ansiedad y un detonador de todo tipo de daños a la salud mental) e ignorancia.

Finalmente, acerca de cómo dejar de odiar a algo o a alguien, en primera instancia es una decisión determinada de dejar la ignorancia. Es decir, de estar dispuesto con los ojos, la mente, los oídos y el corazón, a ver las cosas desde diferentes ángulos y a aceptar lo que hasta el momento se consideraba inaceptable.

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