Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

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Nuestro peor problema de comunicación es que no escuchamos para entender, sino para contestar

Una discusión se puede prolongar incluso por años si tan solo escuchamos para contestar y no para comprender el problema. Un hábito muy saludable para nuestras relaciones consiste en practicar la escucha activa, te hará más sabio, empático y evitarás muchos malentendidos.

Ahora que tenemos tantas redes y aplicaciones de mensajería, todos queremos hablar, comunicar nuestras ideas y hacer saber a todos nuestra postura frente a ciertos paradigmas éticos o morales. Es maravilloso tener una voz propia y sentirse en la libertad de expresarla, no obstante, estamos corriendo el gran riesgo de olvidar la otra parte importante de la comunicación: escuchar.

Si todos queremos hablar y nadie quiere escuchar, pronto nos convertiremos en sociedades hostiles, totalitarias y desconsideradas. Escuchar no es un don ni una virtud, es un hábito que todos deberíamos practicar si queremos tener relaciones saludables y crecer asimismo como personas.

Quien no escucha, no aprende, pues el primer paso para adquirir sabiduría es hacer silencio.

Es por eso que debemos practicar lo que se conoce como escucha activa, que consiste en mantenernos atentos, conscientes y asertivos mientras otra persona habla. Es una habilidad que debe tener toda persona para desenvolverse tanto a nivel personal como a nivel profesional. Si eres de los que no se quedan callados en ninguna oportunidad, tal vez necesites aprender a fomentar este hábito, es seguro que crecerás mucho si lo practicas.

Cómo fomentar el hábito de la escucha activa

Aquí hay algunos consejos para aprender a escuchar, la fuente proviene de algunas técnicas que utiliza el FBI para enseñar la escucha activa.

  • Intenta entender no solo las palabras, sino también las emociones que hay detrás de ellas.
  • Evita juzgar y sacar conclusiones, pues en el momento en que actúas como juez pierdes tu utilidad como escuchador.
  • Resiste la tentación de dar consejos, pues mucha gente no habla para que les den consejos, sino para que les escuchen. Ya luego encontrarán sus propias soluciones. En conclusión: ofrece consejos solo cuando te los pidan.
  • No interrumpas, con esto solo expresas que: lo que tienes para decir es más importante que lo que estás escuchando; no es una conversación sino una discusión y quieres ganarla; no quieres escuchar los detalles de la opinión de la otra persona.
  • Haz referencia a los detalles que recuerdes, si el interlocutor nota que le das importancia a lo que dice, tal vez se anime a contar un poco más.
  • Redirige la conversación siempre que sea necesario. A veces nos vamos por las ramas sin darnos cuenta, pero vuelve al punto donde la persona te hablaba sobre una experiencia o problema.
  • Reacciona ante las emociones de la otra persona, la empatía es fundamental en una conversación y si alguien se abre ante ti, no le dejes solo, involúcrate emocionalmente.
  • Si no entiendes, pide más información con preguntas apropiadas. Evita los por qué, pero los cómo, cuándo y dónde son importantes para comprender una historia a plenitud.

Tus habilidades sociales mejorarán en la medida en que aprendas a ser más amable, empático y respetuoso. Escuchar es la base para estas tres virtudes en la comunicación.

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