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No tomes una decisión permanente por una emoción temporal

Tomar una decisión nunca ha sido un asunto fácil para los seres humanos. Esto debido a que nuestra mente juega constantemente con nuestras emociones y casi nunca estamos seguro de que eso que tanto queremos tener o hacer sea siempre la mejor opción. Y es que si existe alguna mínima posibilidad de fallar y sufrir por alguna decisión, siempre consideraremos no tomarla. Es por eso que lo más indicado es pensar dos o tres veces antes de decidir y pase lo que pase, siempre tener cuidado de que no nos dejemos llevar por alguna emoción.

El corazón es engañoso y no sabe tomar decisiones

Dejarse llevar por el corazón y los sentimiento a la hora de tomar una decisión, sin duda es lo peor que podrías hacer. Y lamentablemente, muchos estamos acostumbrados a hacerlo. Las emociones tienen ese poder tan determinante de hacernos creer que estamos cien por ciento seguros de la opción que escogeremos y cuando nos damos cuenta del error en el que caímos, ya es demasiado tarde.

Pero pasa que los seremos humanos somos seres que funcionamos casi en su totalidad por emociones. Entonces, ¿Cómo corregimos este mal que tanto nos agravia? Es importante nivelarlos pues tan solo un error y podemos perder nuestro trabajo, una gran oportunidad, nuestra pareja y hasta nuestra vida si solo actuamos por una emoción.

Una decisión es una postura adoptada para un asunto determinado, lleva consigo determinación, seguridad y firmeza.

No existen las medias tintas con las decisiones, pues si tomas una, las otras personas esperarán que la cumplas o nunca serás visto como alguien serio. Esto significa que una decisión es algo permanente que no deberías poder deshacer por lo que se trata de algo que no puedes decir a la ligera y menos bajo el efecto de un sentimiento de odio o de amor.

Cuando pienses que debes tomar una decisión primero debes dejar que pase el día en el que estás, relaja tu mente, piensa en otras cosas e intenta no estar cerca de alguna persona que tenga relación con la decisión que estás a punto de tomar, pues la idea no es que te vayas a dejar persuadir. Apártate a un lugar tranquilo en donde puedas estar contigo mismo. Intenta cargar lápiz y papel, para que puedas rayar todo lo que quieras y por supuesto para anotar los distintos escenarios resultantes.

Piensa todo de dos a tres veces, y si crees que algo te está haciendo dudar analiza si se trata de un factor emocional pues de ser así es mejor que detengas todo y lo intentes nuevamente luego. Pase lo que pase, nunca decidas justo cuando estés pasando por el problema. Si lo haces, será tu corazón quien esté mandando y esto te llevará al fracaso. En su lugar respira hondo y recuerda, el corazón no sabe nada de razonamiento, para eso tenemos a nuestra mente.

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