Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

Reflexiones

No siempre debes tener la razón: una lección de personas sabias y humildes

Si quieres aprender algo, guarda silencio. Aprende a callar para que puedas escuchar, prestar atención y aprender. El hablar mucho puede ser una característica de una persona soberbia, si te has encontrado a ti mismo sin dejar hablar a los demás, ten cuidado, pues puede que no estás guardando el silencio necesario para aprender.

En especial, las personas que siempre quieren tener la razón, no paran de hablar. Hay personas que incluso les cuesta quedarse dormidas porque justo a esa hora recuerdan un argumento que pudieron haber dicho para ganar una discusión. Parece gracioso, pero revela que no estamos siendo lo suficientemente sabios y humildes para aprender.

Porque para aprender los argumentos sobran. Hay que escuchar con atención, mientras menos hablemos, más observadores y perceptivos podemos llegar a ser. Si crees que alguien es sabio porque habla mucho de todo un poco y nunca le observas guardando silencio mientras escucha a otra persona, para nada se trata de un sabio. Tal vez se trate de un sabelotodo, pero no de un sabio.

Abre tus oídos y tu corazón a la enseñanza, guarda silencio

Hay muchas virtudes en el silencio. Quien aprecia demasiado sus propias palabras, se convierte en una persona soberbia y altiva. Pero quien ama la sabiduría y la enseñanza, aprende a vivir en el silencio, y solo sale de él cuando las palabras son más importantes.

En el silencio hay paz, aprendemos a ser mansos como palomas y notamos cosas que de otra manera no percibiríamos. El silencio nos permite tener una visión 20 – 20 del panorama y nos ayuda a tomar decisiones más acertadas.

Asimismo, en el silencio podemos escuchar a otros y poner en cuestionamiento nuestras propias creencias, para acercarnos más a la verdad. Porque no siempre podemos tener la razón, pero siempre que queramos podemos aprender cosas nuevas.

Preferimos perder un amigo que perder una discusión

Lamentablemente, esa es nuestra generación. Preferimos los argumentos antes que el silencio. Queremos a toda costa tener la razón siempre. Y es que si un mal nos ha hecho tener acceso a tanta información, es que nos hemos vuelto soberbios. Olvidamos en qué consiste la verdadera sabiduría y preferimos abordar y cuestionar a otras personas con datos que memorizamos a veces sin reflexionar.

Pero si nos cuestionamos debidamente, entenderemos que el aprendizaje no funciona de esa manera. No enseñamos nada a otra persona bombardeándola con argumentos y datos, solo nos mostramos como “superiores” o “con más conocimiento” o “con más razón” según nosotros. Pero si examinamos de cerca, veremos que todo esto es vanidad. De nada te sirve ganar una discusión sobre qué político está más equivocado, si la realidad de tu país no cambia, y en su lugar, la población se polariza cada vez más con este tipo de discusiones.

No repliques esta realidad de perder un amigo antes que una discusión. Aprende el valor del silencio y tal vez te des cuenta de que has estado equivocado. No podemos ver todos nuestros errores por nosotros mismos, es válido permitir que otros nos llamen la atención.

Deja un comentario

Tema creado por Anders Norén