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No hay verdadera felicidad en el egoísmo. Pensar tanto en uno mismo corrompe el alma

Según el diccionario, el egoísmo es el excesivo aprecio que tiene una persona por sí misma y que le hace atender desmedidamente sus intereses, sin importar si esto afecta a los demás (RAE). Suena como la definición de una persona bastante desagradable ¿no es cierto? Nadie quiere cerca a un egoísta y aunque parezca paradójico, los egoístas realmente no se quieren a sí mismo, es decir, no tienen buena autoestima.

Una persona egoísta no puede ser feliz por varias razones, plantearemos algunas:

  • Las personas egoístas son muy inseguras y frágiles por dentro. Esa necesidad de pensar solo en sí mismas viene de una profunda sensación de soledad que les lleva a autoprotegerse en exceso. De alguna manera esta conducta expresa que la persona en el fondo cree que no cuenta con nadie, que no es amada por nadie y que necesita trabajar muy duro para sí misma en soledad. En otras palabras, el egoísta se prioriza porque se siente solo.
  • La persona egoísta tiene enormes vacíos en su interior que busca llenar poniéndose en primer lugar siempre, malentendiendo lo que significa tener autoestima. La autoestima es el reconocimiento de uno mismo, con sus virtudes y defectos y el amor hacia uno mismo. Pero cuando el “amor” es desmedido, solo refleja falta de seguridad y enormes vacíos.
  • El egoísta cae más temprano que tarde en corrupción, porque no se puede ser justo siendo egoísta. En esta actitud, la persona busca siempre su propio beneficio y naturalmente no siempre podemos salir beneficiados, por tanto, para lograrlo, el egoísta debe perjudicar a los demás.
  • Una persona egoísta normalmente termina sola. El amor y el egoísmo no van de la mano, porque amar es dar y compartir, negarse algunas veces. Por tanto, en su actitud egoísta una persona no consigue amigos, se desprende de la familia y sus parejas duran muy poco. Es así como estas personas van terminando terriblemente solas.
  • El egoísmo no siempre triunfa, los egoístas no siempre pueden salirse con la suya, de manera que terminan amargados y frustrados.

Son muchas las razones por las que un egoísta no puede ser feliz. Como dice el dicho “hay más dicha en dar que en recibir”, es más feliz el que comparte que el que se presta demasiadas atenciones a sí mismo.

Si conoces a una persona egoísta, ten en cuenta que no importa lo que consiga, nunca podrá abrazar la felicidad verdadera. Si hay misericordia en tu corazón, intenta mostrarle con amor todas estas verdades para que su vida no termine en quejas y soledad. Tal vez contribuyendo a que esta persona cambie, tú también puedes ser un poco más feliz.

1 Comentario

  1. Luis Laguna

    Sabias palabras.

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