Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

hábitos, Psicología, Reflexiones

No confunda diploma con educación. El diploma es un papel, ¡pero la educación es una elección de vida!

No nos confundamos: una persona letrada no es necesariamente la más educada.

Esto no solo aplica para los valores, que se aprenden desde el hogar y por elección propia.

A veces las personas menos estudiadas tienen una sabiduría de vida asombrosa que les ha guiado para tomar las mejores decisiones, mientras que personas con títulos enmarcados en la pared toman elecciones que dejan mucho que desear.

Esto no lo decimos por proferir un juicio sino para quebrantar un prejuicio. Las personas suelen ser más duras a la hora de juzgar a alguien que tiene un diploma, porque se supone que debería ser más inteligente.

Pero la verdad es que no se debe confundir el conocimiento con la sabiduría.

Tener un doctorado, por ejemplo, no te hace más inteligente para la vida, ni te convierte automáticamente en mejor padre, mejor esposo o amigo.

Hay cosas que solo se aprenden en la vida cuando se tiene la disposición de obtener sabiduría de cada experiencia.

Pero erróneamente, nuestras sociedades esperan que los doctores, ingenieros, abogados y maestros sean buenas personas, como si en el título viniera implícito. No nos confundamos, son caminos de aprendizaje muy diferentes.

La escuela de la vida es más determinante para juzgar a una persona

Sí, un buen título puede asegurarte un empleo mejor remunerado en un ambiente laboral muy sofisticado. El diploma es importante porque hasta cierto punto forja carácter, tuviste que esforzarte mucho para adquirirlo y conseguir esa meta.

Pero si solo eres inteligente para guardar información, tal vez serás el mejor en tu trabajo, pero fuera de él tendrás que tomar muchas decisiones, unas más difíciles que otras.

Si no tienes prudencia, sabiduría, entendimiento, perspicacia y humildad, mientras te conviertes en una persona exitosa en el trabajo tu vida personal irá en descenso hasta llegar a ser inexistente.

Muchas personas son adictas al trabajo porque es para ellas un ambiente seguro donde las decisiones les son bien conocidas. Cualquier otro escenario social o emocional les intimida demasiado.

La cuestión es que los seres humanos somos seres sociales, nuestro cerebro o centro de mando está configurado de esa manera. Lo que sugiere que nadie puede ser feliz sin la interacción social y emocional.

Así que es bueno tener un diploma, pero también es importante tener experiencias de vida más allá del simple conocimiento específico. Esas experiencias se toman de los intentos y fracasos propios, pero también de la interacción con otros.

Si no nos tomamos el tiempo de aprender de nosotros mismos y de otros, la vida misma se encargará de ponernos en las situaciones menos privilegiadas.

Muchas personas ahora mismo se sienten muy solas, a pesar de ser muy exitosas en lo que hacen. Señalan no tener amigos y por ello se sienten incompletas.

Pero no analizan que ese sentimiento de soledad y más aún el hecho alarmante de no tener amigos es una señal de que tal vez no han tomado decisiones más sabias.

Esto último no es para condenación, sino para replantearse a uno mismo qué decisiones ha tomado para tener ahora una vida solitaria porque “el hombre que tiene amigos, ha de mostrarse amigos” como dice el maestro Salomón; lo que significa que para procurar amistades, antes hay que tener un corazón dadivoso, amoroso, disponible, no victimizado y amable.

Así que aun hasta la persona con el puesto más importante y el diploma más avasallante, tiene mucho que aprender en esta vida.

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