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Psicología, Reflexiones

Nadie pierde una amiga por decir lo que piensa… y si la pierdes es porque no era tu amiga

Las amigas de verdad son aquellas con las que puedes hablar de lo que sea, sin sentir que estás caminando sobre cáscaras de huevo. La prudencia es una virtud grandiosa, pero todos necesitamos mantener relaciones muy cercanas en las que podamos expresar las cosas tal cuál las sentimos.

¡Qué difícil es tener que mentir para conservar una amistad!

Un amigo leal es aquel que siempre te dice la verdad. Pero hay situaciones en las que la otra parte tiene que estar dispuesta a escuchar esa verdad, por muy difícil que sea. No obstante, a veces nuestros amigos, a pesar de ser magníficos en muchos aspectos, pueden ser extremadamente sensibles y para no herirles o hacerles enojar, nos toca callar, lo que es sinónimo de mentir.

Por supuesto, no tienes por qué dar tu opinión sobre todo, si no te están preguntando bien puedes dejar lo que piensas para ti mismo, pero si tu amiga te pide tu opinión y sabes que lo que tienes para decir, tienes dos opciones: mentir o decir la verdad, cueste lo que cueste. ¿Cuál eliges? Nadie debería perder una amiga por decir la verdad.

Si una persona se molesta contigo solo porque dices lo que piensas sobre un asunto o le quieres hacer ver la realidad con información bien fundamentada, tú no eres la del problema. Hay personas que se buscan amigos para que les adulen y le digan que sí a todo lo proponen. Pero el propósito de las amistades es conocer la realidad del mundo a través de distintos puntos de vista. En ese sentido, los amigos son necesarios porque nos ayudan a mantener un equilibrio y a ser menos egoístas.

No tienes por qué ser duro, pero tampoco debes ser complaciente. Si crees en algo firmemente, no tienes que mentir para decir justo lo que la otra persona quiere escuchar. Porque si no puedes ser fiel a ti misma con tus amigos ¿ante quién más podrás serlo?

Siempre sé fiel a ti misma

Antes de serle fiel a otra persona, sé fiel a ti misma. A veces, por agradar o por encajar cometemos el terrible error de perseguir los sistemas de creencias de los demás, nos esforzamos por aprender a pensar como otros y reducimos nuestra voz interior para repetirnos lo que otros dicen. Pero cuando las luces se apagan y termina el show, terminamos sintiéndonos más solos que nunca.

Si en la vida tendrás solo una amiga, pero al menos esta está dispuesta a escucharte y aceptar las cosas tal cual las piensas, enhorabuena, porque más vale tener a una persona genuina en tu vida, que 100 ante las cuales tengas que mentir.

De lo bueno, poco, dice el refrán. Y cuando se trata de amigos, no tienes que tener muchos, solo los necesarios. Pide perdón cuántas veces sea necesario si tus palabras no son las más agradables, pero si todo lo que digas o pienses molesta a esa amiga, lo mejor es la distancia.

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