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Los mejores hábitos para la vida

Reflexiones

Mi vida no es perfecta pero estoy agradecido(a) por lo que tengo

Aprendí algo desde muy joven: se llama gratitud y es mi secreto para ser feliz.

La vida no me debe nada y por mucho que me esfuerce, sé que las cosas pueden salir mal, pero para los pesares y las más grandes victorias hay una sola arma infalible: la gratitud. El ser agradecido te mantiene humilde cuando las cosas van excelentes, pero también hace florecer en ti la mansedumbre cuando tienes muchos problemas y mucho por lo que quejarte.

Porque la verdadera gratitud no es arrogante, sino todo lo contrario. Nadie que sea agradecido necesita dar vivas voces expresando cuán agradecido está. Más bien se trata de una actitud del corazón, que sabe aceptar las cosas tal cual vienen, sin quejas, esperando siempre lo mejor y con gran humildad.

Así que puede que hoy tenga poco y que mañana me sobre, he comprendido que el secreto para ser verdaderamente feliz es que en el día de la abundancia y en el día de la escasez siempre esté agradecida. Porque no importa qué puesto ocupes o cuánto éxito tengas en este momento, unas veces nos toca estar arriba y otras abajo, nadie por más que se esfuerce puede asegurar su posición ni su fortuna. Lo que tenemos se nos puede ser quitado en cualquier momento, y si nuestra felicidad está basada en cosas, logros y personas, se esfumará tan pronto como estos valores se nos quiten.

Pero si basamos nuestra felicidad en mantener una actitud más humilde frente a la vida, comprendiendo que Dios es quien da, pero también es quien quita, y que ante él nada somos, no importa la situación, siempre tendremos algo por lo que agradecer.

“No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”.  Mateo 6:19-21.

La vida de nadie es perfecta, por más que así lo aparenten en las redes sociales. Vivimos en un momento donde aparentar es más importante que tener, aquello que no se puede aparentar no causa la misma “felicidad”. Pero lamentablemente, la mayoría de cosas de las que se puede aparentar son efímeras, no las llevaremos con nosotros de este mundo.

Por eso, prestemos atención de acuerdo con el verso anterior, a qué tesoros estamos entregando nuestro corazón. Mantengamos el corazón humilde, la conciencia limpia y seamos tan agradecidos el día que tenemos como el que no tenemos. Que nuestras únicas deudas sean de amor, que no tengamos que estar más estresados ni trabajando horas extras solo por bienes materiales. Porque aunque nuestras vidas no sean perfectas, si confiamos, tendremos todo lo que necesitamos y más sin preocupaciones ni angustias.

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