Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

Reflexiones

Me encantan las personas sencillas, sin lujos, esas que se encuentran con cualquier cosa y siempre están contentas

Algunas personas pensarían que la simplicidad no es para nada satisfactoria, y es normal creer eso en este mundo de hoy pues desde pequeños todo lo que gira a nuestro alrededor nos ha buscado enseñar que solo valemos por lo que tenemos en nuestros bolsillos. Imaginamos que esta es la razón por lo que existe tanto clasismo en el mundo moderno, aunque no te creas, la verdad es que la diferencia de clases siempre ha existido. Sin embargo, la humildad y la sencillez es la clave para ser felices en todo momento.

La felicidad no está en lo material sino en la sencillez del corazón

A diario somos bombardeados por mucha publicidad que nos invita a desear tener más cosas. Como por ejemplo a cambiar nuestro móvil, a tener un coche nuevo o uno más grande, a comprar el último artefacto moderno del mercado o la última prenda de vestir que representa a la moda de hoy.

En el momento que una de estas necesidades falsas o necesidades impuestas aparecen en nuestras vidas, nos obsesionamos por tenerlas. Esto significa que aumentamos las horas de trabajo, disminuimos las horas para compartir con nuestros seres amados, nos preocupamos más por el dinero y nos ocasionamos más estrés. Y es que se vuelve tan importante eso que queremos costear que sacrificamos toda nuestra paz y cualquier otra cosas que se pudiera atravesar en el camino.

Pero, ¿en realidad necesitamos tantas cosas? Ciertamente no, de hecho casi nunca necesitamos nada. Cada mañana despiertas sobre tu cama, desayunas, vas al trabajo o a tu escuela, tienes tu almuerzo, tienes que vestir, tienes amigos, familia, y luego llegas a casa nuevamente a comer para posteriormente descansar. Tienes todo lo básico para vivir feliz, es decir, tienes techo, vestido y comida, a partir de allí la felicidad la haces tú mismo.

Tú construyes tu felicidad a partir de los momentos que pasas con amigos, con tu pareja, con tu familia y tus compañeros. Tú mismo construyes tu felicidad a provechando el tiempo para mejorar tus ya conocidas virtudes o para eliminar esos molestos defectos. Construyes tu felicidad a la hora de conversar contigo mismo y darte esa palmada en la espalda cuando te sientas abrumado para decirte “tranquilo, esto también pasará”. La verdad es que no necesitas más que una sonrisa que puedas ofrecerle al mundo que tanto lo necesita.

El resto de cosas es pasajero. No negamos que trabajamos para tener una mejor calidad de vida, pero no debemos obsesionarnos con nada, las cosas materiales al igual que el dinero van y vienen, pero tu paz interior es algo que si lo dejas ir te convertirás en una persona amargada y afligida.

Y no estamos diciendo que ahora te vuelvas hippie, que des todo a los pobres y vivas de la naturaleza. Sin duda puedes tener todo lo que quieras, tu enorme coche, o tu increíble Smartphone. Solo recuerda que trabajas para vivir y no vives para trabajar.

Al final de la vida lo que realmente importará de ti, son las veces que fuiste esa persona genial para muchos otros. Sonríele al mundo, ayuda a sonreír a los demás, y enseña a quienes te rodean que la felicidad está dentro de ellos y no dentro de un almacén.  

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