Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

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Mantente en conexión con la abundancia

La abundancia es la cualidad de tener y disfrutar de muchas cosas en cualquier ámbito de la vida. Estamos en un error si, en lugar de agradecer y disfrutar todas las manifestaciones de la prosperidad que ya tenemos en nuestra vida, nos enfocamos en la queja estéril por lo que no tenemos.

   La queja de una persona inconforme y frustrada por su trabajo, por ejemplo, le impide apreciar la abundancia que ya tiene en su vida: ese mismo trabajo con el cual puede sostener a su familia y posiblemente otras muchas como casa, salud, entre otros.

   Para que la abundancia se manifieste en nuestra cotidianidad, es necesario cambiar de actitud y aprender a ver la oportunidad de crecer en los problemas. Los antiguos samurais, por ejemplo, no se lamentaban si se encontraban en una situación difícil porque creían que en esos momentos podían demostrar sus capacidades. En otras palabras, una crisis debe ser para nosotros una oportunidad que nos lleve a conocer nuestras propias capacidades, demostrar nuestro valor y hacer uso de todos los recursos disponibles para prosperar.

   La conexión con la abundancia es uno de esos recursos y podemos lograrlo si:

  • Me enfoco en lo que quiero lograr: a veces, sumidos en la queja y en la inconformidad, no sólo dejamos de ver y apreciar lo que tenemos, sino que ni siquiera somos capaces de expresar con claridad lo que deseamos. Imaginemos entonces cuál desearíamos que fuese nuestro panorama laboral y económico en los próximos 5 años:
    • ¿Dónde estaré trabajando?
    • ¿Qué cargo tendré?
    • ¿Cuánto dinero ganaré?
    • ¿Dónde viviré?
    • ¿Estoy encaminado a ello?

Bajo esa premisa de sueños y metas bien definidos, reales y honestamente deseados, damos el primer paso para alcanzarlos. No importa si el inicio es un pequeño cambio, pues todos los viajes comienzan con el primer paso. Lo importante es que, a lo largo del tiempo, mantengamos la firme determinación de lograr nuestros objetivos y la vista siempre puesta en el foco, en lugar de distraernos con las circunstancias externas.

  • Comparto desinteresadamente: cuando compartimos lo nuestro desinteresadamente y con honestidad, nos convertimos en personas generosas, caritativas y dispuestas a ayudar: y esto, en sí mismo, es una ganancia. Por otra parte, compartir nos ayuda a liberarnos de los prejuicios de escasez y, por tanto, nos conecta con la abundancia al realizar actividades como colaborar con fundaciones o regalar ropa que ya no usamos.
  • Acepto que merezco más y aprendo a recibir: si el dar de forma desinteresada nos conecta a la abundancia, el recibir es la materialización de esa abundancia. Por ello, es igual de importante. Mantengamos entonces la mente abierta a la idea de recibir. Tengamos siempre en cuenta que el dinero no tiene moral, es decir, en sí mismo no es ni bueno ni malo. Es nuestra actitud ante él lo que determina si actuamos haciendo el bien o el mal.  

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