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“Los seres humanos son curiosos para averiguar vidas ajenas y perezosos para corregir la propia” – San Agustín

Agustín de Hipona, conocido también como san Agustín, ​fue un teólogo y una de las máximas figuras del pensamiento cristiano. Con respecto a cómo funcionan las críticas, escribió en determinado momento: “Los seres humanos son curiosos para averiguar vidas ajenas y perezosos para corregir la propia”. Detrás de esta frase hay una poderosa sabiduría de estilo de vida que todos debemos abrazar.

¿Por qué nos gusta tanto averiguar las vidas ajenas?

Hasta la ciencia se ha esforzado por responder esta pregunta. Y es que el ser humano siente fascinación por el chisme, las críticas y las suposiciones sobre las vidas de otros. Los seres humanos eran tan chismosos en la época de San Agustín como lo son hoy, solo que de hecho actualmente tienen más facilidades de averiguar las vidas ajenas gracias a las redes sociales.

Muchas personas han convertido en un ejercicio cotidiano, el hábito de revisar las redes sociales de algunas personas en concreto para “ponerse al día”. ¿Es sano esto? Algunos estudios afirman que de hecho el chisme, cuando se practica en pequeños grupos ayuda a afianzar los lazos entre los participantes y funciona como una manera de socializar. Es aquello que llaman cotilleo sano.

Sin embargo, las personas que viven exclusivamente para chismear y averiguar la vida de los demás tienen todo menos relaciones saludables. Los amigos les duran muy poco, a menos que sean igual de chismosos que ellos (“los burros se buscan para rascarse” dice un pintoresco refrán popular). Estas personas siempre tienen que lidiar con los conflictos que les consigue su propia lengua, cuando en su lugar podrían estar trabajando en sus propias vidas sin tanto problema.

Pero lo cierto es que hay placer en el ejercicio de chismear, solo que algunos se vuelven adictos a este placer. Es así como descuidan sus vidas y no corrigen sus propios defectos solo por dejarse llevar por el placer que hay en hacer notar y criticar los errores de otros.

Nadie quiere ser criticado, así como nadie quiere tener que autocorregirse. Es así como muchas personas ven en el chisme la oportunidad perfecta para escapar de sus responsabilidades consigo mismas, para señalar las fallas de los demás.

Asimismo, muchas personas se sienten más seguras de sí mismas cuando critican a las demás. Saben que tienen defectos y que sus vidas no son tan felices, pero si logran encontrar a una persona un poco más infeliz o que tenga un defecto más acentuado, no se sienten tan mal consigo mismas. Por eso, muchas personas deciden criticar para autoconsolarse y hacerse ver a sí mismos que no son tan malas o que sus vidas no son tan desagradables.

Pero ¿cuál es la consecuencia de andar fisgoneando la vida de los demás? Que no hay crecimiento personal. Mientras te esfuerzas por contar cuántos defectos tiene otra persona no te concentras en identificar los tuyos, y de esa manera vas de la cuna a la tumba con los mismos errores de siempre, sin mejorar en nada. Al mismo tiempo, puede que seas bastante infeliz con tu propia vida y en lugar de resolverlo prefieres mirar hacia otros lados; así que mucho cuidado si te encuentras criticando en exceso a los demás.

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