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Los amigos muestran su valor en los momentos de problemas

El dramaturgo griego Eurípides dijo: “Los amigos muestran su amor en los momentos de problemas”.

No hay mejor momento para comprobar cuánto vale un amigo, que cuando llegan los momentos de adversidad. Cuando todo va bien, tenemos salud y dinero en el bolsillo, no es tan complicado hacer amigos, puede que incluso tu celular suene todo el día con mensajes de estos amigos. Sin embargo, hace falta la adversidad para depurar nuestro círculo de amistades.

Los verdaderos amigos se conocen en la enfermedad, en el fracaso y en la escasez. Si los amigos que has hecho hasta ahora vuelan como moscas cuando recién las cosas se tornan oscuras, entonces necesitas nuevos amigos, más solidarios y reales.

Esta realidad se ha narrado desde la antigüedad y en el cine la vemos a menudo, quien más tiene le sobra compañía, pero cuando llega la pobreza, la enfermedad y el fracaso, estas compañías se esfuman.

Pero Dios es tan bueno, que nos permite pasar por adversidades solo con un propósito, hacernos ver qué es real y qué no en nuestro entorno. El amor más verdadero es el que se recibe cuando no tenemos nada en el bolsillo y cuando incluso nuestra apariencia no es la mejor.

Muchas personas pasan por enfermedades terribles que les permiten ver quién les ama por su apariencia y quién les ama por lo que hay dentro de su ser. En ese proceso, los amores falsos se esfuman y prevalecen los buenos. Lo mismo pasa con la pobreza y el fracaso, una vez que llegan alejan toda la falsedad que hay en nuestras vidas y permiten que permanezca solo lo genuino.

Por tanto, si todo el tiempo viviéramos en abundancia, éxito y salud, nunca conoceríamos el verdadero amor. Incluso quien tiene demasiados amigos debe entender que en algún momento Dios se encargará de depurar su vida y, por doloroso que sea el proceso, vale la pena, pues al final conocerá quién le ama y quién no le ama de verdad.

Los verdaderos amigos se cuentan con los dedos de una sola mano y es muy probable que terminen sobrando dedos. Esa es la realidad. Por tanto, si ahora mismo cuentas con tus manos y te faltan dedos para contar a todos tus amigos, ten por seguro que llegará un momento desafiante en tu vida en el que muchos simplemente se alejarán. Porque aunque las relaciones son recíprocas, llegará un momento en el que solo necesites recibir y no tendrás nada que dar, y muy pocas personas están dispuestas a dar sin recibir nada a cambio.

Así que cuando pases por alguna adversidad, siempre recuerda que hay una obra maravillosa que está ocurriendo en tu vida. Esta prueba es pasajera, pero el aprendizaje que obtengas lo conservas para siempre.

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