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Reflexiones

La verdadera riqueza se compone de cosas que el dinero no puede comprar

Bien, es complicado lo que vamos a decirte hoy pero a la vez es muy simple. Y es que en cierta forma el dinero sí puede comprarte la felicidad. El problema es que no es una felicidad duradera.

¿Cómo es esto? A ver, con el dinero podemos comprar muchas cosas que seguro nos sacarán muchas sonrisas.

Pero más importante que eso, el dinero compra el alimento, paga el arriendo, paga las facturas de los servicios básicos como el agua y la luz y sin duda, paga los médicos, operación y medicinas por si en algún momento tú o alguien en tu familia los llega a necesitar.

El dinero en definitiva es importante, sin él, sería complicado poderse sentir feliz junto a nuestros seres amados pues viviríamos todo el tiempo desesperados por vivir un día más.

Sin duda, el dinero ejerce mucho poder en nuestras vidas, pero hay que comprender no necesitamos mucho para estar bien.

Por lo general, un trabajo sencillo en un país normal (porque entendemos que existen lugares en conflicto que sufren de mucha escasez) suele proporcionarnos de lo básico para vivir como techo y comida.

Ciertamente, siempre habrá alguien que tendrá más que nosotros, pero si evitamos compararnos con ellos podemos encontrar una gran riqueza en nuestras vidas si nos vemos rodeados de personas a las que en verdad les importamos.

Y es que la realidad es que la verdadera felicidad primeramente radica dentro de nosotros. Somos quienes decidimos si sonreímos y no dejamos ganar a los malos momentos o si sucumbimos ante ellos y nos amargamos.

La vida siempre estará llena de sin sabores, de malos ratos, de momentos desagradables pero es un hecho que los días buenos siempre serán mayores.

Dejar de afanarse por las cosas de este mundo es una buena forma de comenzar a comprender lo que es la felicidad. En realidad, nada de lo que nos ofrece este mundo lo necesitamos realmente.

Basta con grandes momentos junto al lado de las personas que amas para que nada más te importe.

Cultiva muchos más momentos así. Conversa más con tus amigos, con tus padres y hermanos, comparte lo que tienes, se amable con las personas que te rodean, ayuda a los necesitados, cultiva la paciencia y verás cómo la sonrisa no abandona tu rostro.

Claro que habrá días que estarás triste o mal. Pero no dejes que estos días definan tu vida. Tienes todo el derecho a sentirte mal y derrumbarte, pero recuerda que solo te caes para volverte a levantar.

¿Y todo lo que quieres en el mundo material y financiero? Pues nada, puedes trabajar y luchar por ello, pero siempre recordando que da igual si lo obtienes o no.

La realidad es que trabajas por riquezas que se quedarán aquí cuando partas de este mundo. Nada vas a llevarte, y lo peor es que si acumulas muchos tesoros aquí, el día que te vayas otros tomarán todo esto y ¿de qué habrá valido el haber dedicado tu vida para trabajar por tesoros que otros disfrutarán sin esfuerzo?

Persigue tus metas y sueños sin importar cuales sean. Pero dedícate más en ser feliz y estar en paz con lo que hagas.

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