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La sexualidad plena y saludable es una fiesta, y no una obligación o un deber

La vida sexual de una pareja es uno de los aspectos más valiosos de la relación. Sin embargo, se dan tantas cosas por sentado que se ignoran algunas percepciones que con el paso del tiempo deterioran la relación.

Hablemos de la sexualidad saludable. Muchas veces, como pareja, terminamos teniendo sexo consensuado, es decir que no podemos culpar a la otra persona por obligarnos o persuadirnos a sostener el coito.

Sin embargo, pese a haber accedido no nos sentimos en las mejores condiciones ¿por qué? Muy internamente nos sentimos responsables de la satisfacción de nuestra pareja, así que aunque no nos apetezca nos obligamos a querer.

En esos casos la otra persona no tiene responsabilidad pues te hizo una propuesta y tú accediste. El problema está en tu juicio interior. Debes hacerte la pregunta ¿cuántas veces has dado placer por obligación más que por tu propio disfrute?

No está mal si amas a tu pareja esforzarte por complacerle de vez en cuando, aun cuando no te apetezca. Pero tener que esforzarte muy a menudo es una mala señal y trae sus consecuencias a largo plazo.

Puede que en el momento te encargues de apagar el fuego y logres que tu pareja esté contenta, pero estás irrespetando tu propio cuerpo al tener que siempre arrastrarlo a eso.

Un escenario ideal es que pudieras decirle a tu pareja que tienes poco deseo sexual últimamente y que esta persona pudiera ayudarte a encontrar la causa o replantear contigo la rutina que tienen para estar juntos.

Los síntomas de bajo deseo sexual son:

  • No tener interés en ningún tipo de actividad sexual, incluida la masturbación
  • Nunca o casi nunca tener fantasías o pensamientos sexuales
  • Preocuparte por la falta de actividad sexual o fantasías

Puedes sentirte realmente preocupada o preocupado por estar experimentando menos deseo sexual que tu pareja. Pero esta solo es una señal de que la dinámica sexual de la pareja debería replantearse, puedes sugerir un par de cambios.

Dicho esto, también es válido que digas que no. Debes saber, seas hombre o mujer, que no tienes que obligarte ni imponerte ninguna relación sexual, pues esto solo hará que tu libido disminuya más.

Es mejor sostener relaciones pocas veces disfrutándolo al máximo, que forzarte cada día sin poder sentir nada. Solo si sientes que el problema es fisiológico puedes contactar con un médico, pues debes saber que desde los cambios hormonales hasta algún medicamento que puedas estar consumiendo pueden afectar tu nivel de deseo sexual.

Atenuantes frecuentes del deseo sexual, sobre todo en mujeres suelen ser:

  • Estrés económico y laboral.
  • Mal descanso.
  • Baja autoestima.
  • Falta de comunicación sobre las preferencias sexuales con la pareja.
  • Problemas de confianza.

Estos últimos aspectos pueden resolverse con conversaciones y mucha comunicación permanente. Pero si solo ignoras el problema y te tomas el coito como otro de tus deberes, entonces encontrarás más adelante baches más grandes en la relación.

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