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Reflexiones, Salud Mental

La salud personal está relacionada con el autocontrol y solo quien tiene esta capacidad puede ser feliz

El autocontrol es la capacidad que tiene una persona para manejar su conducta y sus emociones. Una persona con autocontrol tiene el súper poder mejor valuado de todos los tiempos, pues puede permanecer calmado, consciente y razonable ante situaciones de alto estrés y ansiedad.

Sin embargo, el autocontrol no se aprende de un manual, sino precisamente de los fracasos y del contacto agobiante con el medio ambiente. La persona que practica el autocontrol ha aprendido cómo sobreponerse ante el estrés y las ganas de hacer una escena mandando todo al demonio.

Para algunas personas de temperamento colérico es especialmente difícil tener autocontrol. Una emoción tan intensa como la ira libera sustancias químicas en nuestro cuerpo que son difíciles de regular, y en consecuencia, obtenemos un subidón de energía impulsada por la rabia y el odio que nos hace hacer y decir cosas de las cuales más tarde nos podemos arrepentir.

Pero no solo a las personas coléricas les cuesta el autocontrol, también a las que son tendientes a la melancolía. Este tipo de personas, aunque aparentemente son más calmadas, se crean muchos conflictos internos impulsados por la ansiedad y los pensamientos negativos. Por tanto, los melancólicos tampoco son razonables al experimentar el mundo muchas veces, no pueden controlar el sentirte tristes, ofendidos o aludidos por lo que pasa a su alrededor.

Estas emociones, como la tristeza, la ira, el odio, el rencor, la amargura, etc. cuando se convierten en tendencia son especialmente dañinas para nuestro cuerpo. Bien es sabido que el estrés es el responsable de muchos problemas relacionados con el sistema cardiovascular y el corazón. Asimismo, estas emociones difíciles de regular una vez que son liberadas, pueden enfermarnos si son demasiado frecuentes.

Es por eso que el autocontrol y la salud mental y física van tomados de la mano. Si eres una persona que pierde la cuenta de cuántas veces en una semana tiene una explosión de ira, cuidado, puedes estar caminando hacia un futuro poco saludable.

Tenemos que aprender a experimentar nuestras emociones en la medida justa. Claro que muchas veces nos hace falta alzar el tono de voz, sentir rabia y defender nuestros derechos. Pero si la emoción de la rabia se convierte en tu estado natural, estás haciendo un daño que puede ser irreversible a tu organismo.

En la medida justa, debemos experimentar todo nuestro espectro emocional para ser personas mentalmente saludables. Y en el perfecto balance de la salud mental y emocional se encuentra la felicidad.

Las hormonas de la felicidad son: endorfina, serotonina, dopamina y oxitocina. ¿Y adivina qué? Ninguna está presente cuando perdemos los estribos y decimos cualquier barbaridad. Así que tanto para promover la felicidad como para mantener la salud del cuerpo, más nos vale controlar nuestra lengua, nuestras acciones y nuestros pensamientos. ¿Crees que es imposible? No somos máquinas, podemos aprender de la experiencia, propia y ajena, tanto como queramos.

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