Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

Psicología, Reflexiones

La queja es la mejor garantía para no cambiar nada

Quejarse es asumir una postura para reclamar, protestar, disgustarse y sentir inconformidad con una o varias cosas, situaciones o personas. Y este es un hábito que practicamos frecuentemente los seres humanos. Nadie puede evitar quejarse, si no lo hacen por razones justificables, lo hacen por cualquier tontería, pero sin duda, si existe una oportunidad para que exista la queja, seguramente la aprovecharemos. El problema, es que las quejas no ayudan a resolver las cosas, sino que al contrario, pueden agravar la situación.

En lugar de quejarte por tu realidad, cámbiala

Todos indiscutiblemente nos quejamos, pero no todos nos quejamos por las mismas razones y lo que es peor, no todos nos quejamos por razones justificadas. Es decir, existe un punto en donde las quejas pudieran tener sentido. Pongamos un par de ejemplos.

Imagina a una persona que está muy enferma, sufre de dolores fuertes y su tratamiento no ejerce mucho efecto sobre él. Muy seguido lo escucharás quejarse por ese dolor y en ocasiones estas quejas pueden llegar a exagerarse según la intensidad o la gravedad de la situación. Esta podría decirse que es una razón de queja justificable.

Otra razón, puede ser la de un joven que estudia una y otra vez para un examen, pero siempre reprueba. Llega un punto que desconcierta porque no entiende cómo consigue el mismo resultado si cada vez se esfuerza más y más por estudiar y el examen siempre es el mismo. Su queja se vería como algo justificable.

El problema con ambos ejemplos es podría existir una brecha en donde el nivel de queja también pudiera ser injustificado. Es decir, en el caso del enfermo, nuestros cerebros tienden a exagerar la situación que nos rodea. Por eso es que cuando nos hacemos un raspón en una pierna, la tratamos como si fuera una herida de guerra. Entonces, ¿Cómo saber que en realidad el paciente siente tanto dolor que pueda justificar tal grado de queja?

Y en el caso del joven estudiante, ¿No podría este intentar cambiar la manera en la que estudia, o averiguar los factores que inciden en que el resultado sea siempre el mismo? Esto último es lo que de hecho, nos lleva a pensar en que lo mejor para hacer es buscar cambiar nuestra realidad.

Pensemos por un momento, ¿Qué ocurre cuando nos quejamos? Sentimos frustración, tristeza, apatía, desanimo, rabia, impotencia, enojo, y muchas veces queremos renunciar a todo y echarnos a morir. Pero, luego de todo esto, ¿el problema se resuelve o al menos mejora? La respuesta es sencillamente no. Incluso si el problema se resolviera, sucedería porque así estaba predestinado y no porque tú te hayas quejado.

Las quejas solo sirven para una sola cosa, sacar lo peor de nosotros mismos. Las quejas, debilitan nuestro cuerpo, nuestra mente, nos llevan al estrés, a las preocupaciones, y nos llenan de cargas negativas.

Lo mejor que puedes hacer es “Cambiar tu realidad siempre que puedas”. Y decimos “siempre que puedas” porque existen algunos casos donde no podrás hacer nada, sin embargo, la mayoría de las cosas que nos pasan, o que en verdad nos afectan, í pueden ser transformadas. Así que cuando la queja invada tu mente y tu corazón, solo pregúntate. ¿Qué puedo hacer para cambiar esta realidad? Y luego hazlo.

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