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Los mejores hábitos para la vida

Reflexiones

La gente feliz invierte en sí misma, no pierde el tiempo con la vida de los demás

La gente feliz no tiene tiempo para perder resguardando la vida de los demás, están cumpliendo sus sueños y construyendo su propio éxito.

Si eres una persona realmente feliz, que siempre está corriendo detrás de tus sueños, luchando por superar los desafíos e invirtiendo en tu propia felicidad y en una vida de logros y éxitos, probablemente no tengas tiempo para ocuparte de la vida de los demás. De hecho, cuidar de la de otros constantemente es un hábito de quienes están dominados por el miedo y la inseguridad, que no saben cómo luchar por su propia realización y, como una forma de tratar de disminuir su sentido de insuficiencia, criticar a quienes están haciendo algo por sí mismos.

Detener la propia vida para analizar la de los demás y anotar todo lo que se ve mal, difundiendo chismes y falsedades es algo de los que no son felices, que no tienen prioridades, sueños y metas.

Dejar de cuidarse a sí mismo para dedicarse plenamente a la rutina de los que le rodean es una falta de amor y respeto por sí mismo, es renunciar a la propia felicidad sólo para poder hablar mal de alguien de primera mano.

La gente feliz está aterrorizada por este tipo de comportamiento; lo último que quieren es poner la vida de los demás por encima de la suya.

Para una persona feliz, no hay nada como cuidarse a sí mismo y centrar su atención en su propio éxito. Es realmente gratificante poder liberarse del peso de los chismes y empezar a trabajar por la propia vida, donde no hay que alimentarse de la envidia. Estas personas no tienen un minuto que perder hablando de los demás o planeando cómo estropear la felicidad ajena. Quieren crecer, ser más sabios, más exitosos, más completos, y desean lo mismo para todos los que los rodean.

Saben que hay lugar para todos en este mundo, entienden que la prosperidad del otro no obstaculiza la suya propia y que lo mejor que pueden hacer por sí mismos es liberarse de todas las malas y negativas intenciones, y dirigir su atención a su propio éxito.

No dependen de nadie para construir la vida de sus sueños y nunca se dejan dominar por el hábito de cuidar la vida del otro. Han aprendido a educarse a sí mismos y a concentrarse en lo que realmente importa, así que siempre están avanzando.

La gente feliz invierte en sí misma y no pierde el tiempo cuidando de la vida de los demás

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