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Los mejores hábitos para la vida

Reflexiones

La confianza se gana, el respeto se da, la lealtad se demuestra

Los seres humanos somos rápidos para juzgar a los demás y perezosos para corregir la vida propia. Así lo decía San Agustín, que además de ser una figura importante de la iglesia, fue un prominente filósofo. La vida tiene un orden, nuestras creencias morales y éticas existen por una buena razón y es que nos permiten asegurar el bienestar y el equilibrio en nuestras sociedades.

Hoy en especial queremos repasar tres enseñanzas importantes para que nadie te decepcione, para que no esperes nada que de antemano no des y para que reconozcas a un verdadero amigo en tiempos difíciles. Porque la confianza se gana, el respeto se da, la lealtad se demuestra.

La confianza se gana

Si bien el que confía da un salto de fe (pues no tiene garantías la mayor parte del tiempo), la confianza se gana con acciones precedentes. No confíes en nadie que de buenas a primera, sin créditos, te pide tu confianza.

Tu confianza es la llave que abre las puertas de tu corazón, y el corazón oculta los tesoros más grandes que puede tener un hombre. Por tanto, no des esa llave a la ligera a quien diga merecerlo. Permíteles a las personas ganar tu confianza, poco a poco, porque nadie cuidará mejor tu corazón que tú mismo.

Confía en las personas de forma realista y medible, premia a quien se esfuerza y demuestra su credibilidad con un poco de más confianza. Pero sobre todo entrega tu confianza de forma gradual, no por completo.

El respeto se da

El respeto se da, no se pide, reflexionemos en esto. Cuando una persona muestra respeto hacia los demás, naturalmente recibirá lo mismo. El respeto es una calle de dos vías, para recibirlo, primero hay que darlo.

Cuida tus palabras, para que nadie te falte el respeto con malas palabras. Mide tus acciones para que los desconsiderados se sientan avergonzados contigo cuando te falten, o mejor aún, para que nadie te falte el respeto.

Cuando sabemos usar las palabras, nuestro lenguaje corporal es el apropiado y siempre tenemos en cuenta que nuestras acciones no afecten de forma negativa la vida de los demás, a cambio recibimos respeto y muchas bendiciones en nuestro camino.

La lealtad se demuestra

No sabes si tienes gente leal a tu alrededor hasta que, en determinados escenarios de la vida, te encuentras en el ojo del huracán. Conocerás a los amigos más leales cuando todos hablen mal de ti, pero estos salgan a tu defensa. Encontrarás la lealtad de quienes te aman como un escudo protector ante las peores amenazas y críticas. Porque las personas leales se quedan cuando otras se van, y no solo eso, nos defienden cuando nos vemos desvalidos. Por eso, un amigo leal puede ser más valioso que un ejército para defendernos.

Cuando las cosas se pongan color de hormiga, es mejor que cuentes con un amigo leal, y al igual que con el respeto, no puedes obtener lealtad de alguien si primero no la das. Valora a los amigos que se han quedado en los momentos difíciles y saca la cara por ellos siempre que sea necesario.

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