Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

Psicología, Reflexiones

Hay un juez llamado tiempo que pone a todos en su lugar

Todos somos libres de accionar, pero no estamos exentos de las consecuencias. Cada gesto y cada palabra son preservados por el tiempo, que tarde temprano pasa factura.

El tiempo se encarga de quebrantar a los soberbios y de enseñar sabiduría a los sabios y prudentes. Y a pesar de no responder de inmediato, siempre da la razón a los que la tienen. Debemos hacernos responsables de nuestros actos, de las palabras que usamos y los gestos de desprecio que hacemos, porque el tiempo es inclemente y no olvida, así que tarde o temprano nos pagará por nuestros actos.

El tiempo es el juez más sabio

Sin dudas, el tiempo se encarga de poner a cada quien en su lugar. Si hoy estás arriba y actúas con desprecio hacia los demás, con el debido tiempo recibirás tu merecido. Porque “el que no vive para servir, no sirve para vivir”. Mientras más privilegiada sea tu posición más servicial deberías ser y por supuesto más humilde.

No te engrandezcas ni te creas mejor que los demás, el tiempo se encargará de demostrarte que simplemente tienes un alma pobre y estás destinado al fracaso. Howard Gardner, quien creó en los 90 la teoría de las inteligencias múltiples, afirma que una mala persona jamás podrá ser un buen profesional. Para esta afirmación se basa en que alguien guiado solo por el interés propio no alcanza la excelencia, y esta es una realidad que a menudo se revela en el espejo del tiempo.

Una máxima inquebrantable es que todos cosechamos lo que sembramos. Nadie que siembra tomates puede pretender cosechar sandías, así como nadie que siembra discordias puede aspirar a cosechar una amistad. Esto se debe a que el tiempo se encarga de cultivar lo que sembramos y devolvérnoslo con creces.

Si sembraste el bien, espera el bien, pero si no…

No esperes nada bueno como resultado de tus buenas acciones. Puedes pedir perdón, pero seguramente habrá consecuencias. Lo que sí puedes hacer es aprender de tus errores para tomar mejores decisiones en adelante, y por supuesto, cosechar el bien.

Con esto, te invitamos a reflexionar y hacerte responsable de todas tus acciones y palabras todos los días. Asume la responsabilidad total, porque aunque haya muchos actores implicados en lo que te pasa, tú eres el protagonista principal.

Así mismo, aprende a desarrollar empatía: da a otros el trato que esperas recibir y siempre ponte en los zapatos del otro. Antes de juzgar, insultar o reprochar, pregúntate ‘qué pasaría si yo estuviera en esa posición’.

Todos queremos ser perdonados, seguramente tú también, aprende antes a perdonar para que el tiempo te retorne piedad cuando lo necesites. Lleva un buen registro de tu accionar, para que los días de tus cosechas sean de alegría y gozo, no de llanto y tormento.

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