Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

Psicología, Reflexiones

Hay que convencer con hechos, no con palabras

Demostrar amor y agradecimiento hacia otras personas expresando las palabras mágicas: “gracias” y “te amo”, es un gesto que denota tus valores y sensibilidad. Pero algunas veces, y me atrevo a decir que, la mayoría no son suficiente.

No en vano existe la expresión “una acción vale más que mil palabras”, de nuestra boca pueden salir millones de palabras, sin embargo, quedarán vacías si no vienen acompañadas de una acción que las valide realmente. En esta vida, somos lo que hacemos y no lo que decimos ser. Los hechos son la palabra más importante, son tu mejor descripción. Así, que debemos ser coherentes con los hechos más que con las palabras.

Resulta evidente que mucha gente transita por la vida sin coherencia, en ellos no existe esa congruencia entre lo que dicen, piensan y hacen. Y no debemos ignorar el hecho de que ser coherentes, es un factor importante para lograr nuestros objetivos en la vida.

La congruencia es la armonía y el balance que existe entre nuestros pensamientos, acciones y emociones. Es vital lograr que nuestras acciones sean el reflejo de nuestras palabras. Más aun, se trata de poder demostrar sin tener que expresar absolutamente nada. Si pides algo a Dios, a la energía, a la fuente, pero tu deseo no está alineado con tus acciones, por más fuerte que sea tu intención, ese sueño no se manifestará tan pronto como deseas.

Más hechos, menos palabras

Ha llegado la hora de convertirnos en nuestros propios vigilantes para evitar ir por la vida como la mayoría. De ahora en adelante, pon más esfuerzo en demostrar.

Quien te quiere, te busca, te lo demuestra, se esmera por compartir y fortalecer una relación. Esto es válido para cualquier tipo de relación, no sólo de pareja, sino familiar, de amistad, de compañeros de trabajo, de estudio, o socios profesionales. Ser congruente es ofrecer a la gente la versión de quien realmente eres, y no dejarte manipular e influenciar por los demás, pues a pesar de que debemos convivir en sociedad, eres tú el que decide bajo qué principios, ideales y convicciones llevas tu vida.

Si realmente deseas manifestar amor, agradecimiento y fidelidad, debes ser consciente de tu comportamiento, cómo vives, qué haces, cómo lo haces, qué dices y cómo lo dices. Aprende a ser coherente, sincero, escucha las necesidades de los demás, respeta, no hagas juicio y agradece todas las acciones con las que. Al principio puede ser difícil mantener la coherencia entre tus emociones y tus palabras, pero practicando la gratitud a diario se convertirá en tu estilo de vida.

No olvides: ¡sonreír, agradecer y abrazar tu vida!

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