Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

Psicología, Reflexiones

Hay dos cosas insoportables: la mentira y la falsedad

Si hay algo verdaderamente lamentable es la mentira y también la falsedad. Ambas son capaces de destruir todo a su paso, devastar pueblos y derribar las torres más altas.

Lo más triste de la hipocresía y el engaño es que nunca proviene de nuestros enemigos o personas desconocidas. Como era de esperar, todo duele. Cuando nos engañan, lo peor no son las mentiras en sí mismas, sino lo que se llevan consigo.

“Cuando se rompe un sentimiento tan importante como la confianza, algo dentro de nosotros muere. Esto se debe a que pone en duda una mentira mil verdades, haciéndonos cuestionar incluso las experiencias que creemos que son más verdaderas”

Una mentira lo cambia todo

Tanto la mentira como la falsedad son en gran parte una cuestión de costumbre. Hay muchas personas que son profesionales en este “arte” y engañan a todos de una manera realmente sorprendente.

Como sabemos, la mentira habitual puede ser un problema psicológico grave. A veces, la mentira puede “justificarse” como un error en la acción, no en la intención. Es lo que llamamos mentiras piadosas, porque creemos que la verdad hará más daño que la mentira.

Algunos argumentan que cualquier tipo de mentira se basa en relaciones de mala calidad, pero el hecho es que los seres humanos a veces no son buenos para evaluar más allá del blanco y negro.

Con el tiempo todo se descubre

Las mentiras y los errores siempre tienen fecha de caducidad, porque necesitan muchas circunstancias para mantenerse. Esto eventualmente se convierte en una espiral de enormes dimensiones que el mentiroso no puede manipular.

“Es decir, cuando una mentira sale de tu boca, dejas de controlar gran parte de ella”.

Sin embargo, si bien es muy difícil que una mentira se sostenga en el tiempo, es normal que sigamos engañándonos. Puede que tengamos mucha evidencia, pero es más probable que los lazos emocionales que tenemos nos cieguen.

Traicionar a las personas que te aman es uno de los actos más odiosos que pueden cometer los seres humanos. Este descubrimiento es difícil de superar, porque la decepción en sí misma alberga la capacidad de destruir completamente nuestro mundo.

Una persona traicionada es más que una persona herida. Es alguien que ha perdido el rumbo, que ha perdido la brújula, que no comprende, que siente una angustiosa confusión, que no sabe cómo mantener sus sentimientos y se cree profundamente estúpido.

Alguien tiene que empezar de cero, reconstruir sus paredes, atravesar un camino difícil y tapar los agujeros. Es alguien con heridas de muerte y tiene que vivir solo.

Con el tiempo es probable que el enfado y el desamparo que sentimos al principio se convierta en lástima por todo lo que se ha ido, roto o marchito. Es en este momento cuando podemos comenzar a curar nuestras heridas y valorar la lealtad con fuerza.

Superar esto lleva tiempo, pero debemos perdonarnos a nosotros mismos y dejar de torturarnos por lo que pensamos que podríamos evitar. De esta manera podemos hacer las paces con el mundo y volver a confiar.

Si en algún momento alguien te hace daño y te miente, no te castigues y ni pienses que todos somos iguales, eso sería como creer que por haber ganado la lotería una vez, la ganarás cada vez que compres.

“A partir de entonces, valora la lealtad y devalúa la traición. No te culpes y perdónate, porque la deshonestidad es una muy buena oportunidad para crecer y elegir mejor a los que te rodean”

Comparte tus experiencias con nosotros a través de las redes sociales y publica esta reflexión en tus redes sociales.

Deja un comentario

Tema creado por Anders Norén