Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

hábitos, Reflexiones

Generalmente somos criticados por aquellos que hacen menos que nosotros

El que tiene tiempo para criticar, no tiene tiempo para trabajar. Las personas con las mentes y las manos ocupadas no andan parloteando y dando opiniones que no se les ha solicitado.

Las personas exitosas, que están trabajando duro en algo, rara vez tienen oportunidad de fijarse en tu vida o en tus proyectos con tanto detalle como para generar una crítica. Por tanto, puedes tener la certeza de que quien te critica por lo general tiene la mente ociosa, no está encaminado en ningún proyecto, al menos no en alguno significativo que le demande mucho tiempo.

Seguramente llegó a pasar en tu vecindario que los hijos de la vecina más chismosa, la que inventó todos los chismes posibles de los adolescentes de su cuadra, terminaron siendo poco ejemplares. Ante esto, habrás dicho frases célebres como “la lengua es castigo del cuerpo”, sin embargo, hay razones más contundentes. Tu vecina estuvo tan ocupada durante años generando y alimentando chismes, que se le olvidó criar, olvidó que tenía a su cargo un proyecto de vida importante y lo hizo a medias.

Esto es lo que sucede con los que viven de la crítica, no tienen tiempo para otra cosa. Y mucho cuidado si no eres tú, querido lector, el que se ha dedicado a criticar en el último tiempo. La crítica puede ser adictiva, tanto como la pereza. Quien no quiere trabajar porque quiere mantener su mente ociosa fácilmente cae en la crítica y muy pronto se vuelve adicto a este comportamiento.

Muchos encuentran recreación en la crítica, aman poder sacar a relucir los defectos de los demás. Hay personas que llegan a ser tan tóxicas con esta conducta que cuando se está hablando bien de alguien sacan de inmediato a relucir sus peores desventajas. Si por ejemplo dices “qué bonito es el color de cabello de Lucía”, te responderán algo como “Sí, pero al teñirse el cabello pronto tendrá canas y ya verás cómo en un par de meses lo tendrá totalmente maltratado”. Con conductas similares, se vuelven incapaces de reconocer lo bueno que hay en una persona, siempre están buscando lo malo porque son adictos a criticar.  

Sin embargo, suele suceder que el que critica no abunda en virtudes. Quien habla mal del cabello de otra, no tiene una melena envidiable. Por tanto, aunque sabemos que la crítica puede llegar a ser dolorosa y destruir toda nuestra confianza, es necesario que reflexionemos de qué fuente proviene.

Si bien es cierto que el sabio aprende incluso de las hormigas, hay que saber cuándo una crítica o corrección es lanzada como una flecha directamente para herir nuestra confianza. Si ese es el caso, debes rechazarla de inmediato. No importa si te dicen “es una crítica constructiva”. Quien critica debería ser experto en lo que habla. Por ejemplo, los críticos de arte o de cine, han recorrido un camino y han obtenido aprendizaje académico para criticar. En tu vida debe ser igual, quien no tenga la experiencia ni el mérito, no merece tu atención cuando formule una crítica sobre ti o tu trabajo.

Deja un comentario

Tema creado por Anders Norén