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¿Es normal que mi perro gruña cuando juega?

Los perros a veces gruñen en situaciones que no necesariamente concluyen en una pelea. Esto nos hace preguntarnos por qué lo hacen y si es normal que el perro gruña por ejemplo cuando juega.

Como humanos, asociamos el gruñido a la respuesta ante una situación de amenaza o agresión. Así que cuando nuestro cachorro gruñe solemos pensar que algo no va bien. Lo insólito es que gruñe cuando está jugando ¿no se supone que se lo está pasando bien? Veamos de qué se trata

Mi perro gruñe cuando juega ¿por qué?

Lo primero que debes saber es que existen muchos tipos de gruñidos. Así que si te preguntas si es normal que tu perro gruña mientras juega, no tienes nada de qué preocuparte, él se la está pasando muy bien. Preocúpate si gruñe bajo un estado de ánimo depresivo o mientras está pasando por alguna enfermedad.

Los expertos han estudiado los gruñidos de los perros y han encontrado diferencias entre un gruñido que admite un peligro o amenaza, y uno en el que simplemente el perro está jugando. Este último tipo de gruñido es más corto y ruidoso que aquellos que significan algo malo.

Pero dentro del juego, sí hay un gruñido al que le debemos prestar atención, y es que el cachorro se divierte y se altera tanto, que puede terminar por hacerse daño, y aunque está muy feliz, algo le molesta y entonces simultáneamente gruñe.

Dicho esto, es completamente esencial que tu perro no deje de jugar, sin importar la edad que tenga. El juego le permite:

  • Socializar y entablar relaciones sólidas con humanos o con otros perros.
  • Ejercitar su cuerpo y mantener una buena salud.
  • Relajarse y liberar energía para ser un cachorro más feliz.

Lógicamente, con la edad, va a disminuir el período y/o el vigor del juego de nuestro perro, pero todos los perros son juguetones tanto como los humanos disfrutamos del humor.

Si juegas a que tu perro te persiga o a que muerda algo, surgirá su gruñido lúdico. No tienes que preocuparte, solo está haciendo uso de su lenguaje corporal y sus vocalizaciones para enriquecer el juego.

Los expertos aconsejan que mientras juegas con tu perro le dejes ganar algunas veces, pero también le ganes tú otras, de esa manera, el animal no desarrolla una conducta posesiva ni dominante. Asimismo, para controlar su posesividad, es importante enseñarle las órdenes “deja” o “suelta”.

Para concluir, la diferencia más clara entre el gruñido de advertencia y el gruñido lúdico, es que durante el primero el cuerpo de perro está muy tenso y su pelo erizado, mientras que con el lúdico el perro está relajado, en constante movimiento, corriendo y saltando.

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