Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

Psicología

¿Eres verdaderamente independiente?

¿Tomas tus decisiones de manera autóctona? De ser así estás en el camino del auténtico bienestar, pero si tus decisiones dependen de otros, o están supeditadas a la aprobación de un grupo o poder superior, estás en un callejón limitante. Así llevarás tu vida siguiendo dictámenes ajenos que has asumido como propios; quizás violando tus creencias.

El poder de decidir es el más grande que tenemos, y actuar según los dictados de la conciencia no es solo un síntoma de independencia, sino también de madurez. Tener autodeterminación es clave para crecer.

Por el contrario, ceder nuestra autonomía y autodeterminación por ajustarnos a una ideología, religión o dependencia afectiva, es señal de inmadurez. Nos resta poder y nos hace vulnerables.

El psicólogo Walter Riso define la autodeterminación como integración y puesta en marcha de tres necesidades básicas: vinculación, o establecer relaciones interpersonales satisfactorias, asertivas y dignas. Competencia, o sentirse capaz de llevar adelante aspiraciones y metas individuales; y autonomía, o gobernarse a uno mismo. Autonomía viene del griego “autos” (propio) y “nomos” (ley). “Graba este significado en tu mente” – escribe Riso – “Autonomía significa la capacidad de regirse por las leyes que han sido dictadas por la propia conciencia. Es decir: emancipación de independencia emocional”.

O para llevarlo a una mezcla potable: pensar y actuar ante la realidad desde la libertad individual, en vez de hacerlo desde los dictámenes de grupo.

Permíteme darle otra vuelta a la tuerca: cuando hablo de un individuo no me refiero a la persona aislada y egoísta que desconoce su entorno. Me refiero al ser humano que ha logrado la individuación (en el sentido que da Carl Jung) que no es otra cosa que conocer nuestra peculiaridad más interna e incomparable. Llegar a ser uno mismo.

El autodescubrimiento y la realización nos permiten vivir a todo nuestro potencial

Comprendiendo más allá de nuestro Yo para incluir a otros es la verdadera independencia. ¿Para dónde voy? A que el individuo libre y autónomo hace su propio camino en conexión con el entorno sin someterse. Es libre, pero no es irresponsable.  Tiene autodeterminación, pero no le da la espalda al mundo. Es independiente, pero sabe que nos interconectamos.

Sirvan todas las vueltas anteriores para abrir la nuez de esta columna: tú eres quien se hace así mismo y nadie puede decirte cómo pensar. Desde tus padres, pasando por maestros y amigos, nadie tiene le poder de forzarte a llevar una vida que no esté alineada con tu conciencia. A menos que, renuncies a tu autonomía y le concedas ese poder.

Cuando entregamos nuestra autonomía para calzar en dogmas estamos comprando el argumento de que “eres libre para hacer lo que te permitamos”. Si te sales del corral eres un hereje, un paria, un traidor.

¡Bonita manera de ponerle barreras al potencial humano! Con un discurso de liberación son muchos los líderes y grupos de poder que han sometido a millones. Una contradicción que resulta invisible a los seguidores bombardeados por la propaganda.

¿Exagero? Mira alrededor, obsérvate a ti mismo, toma conciencia de cómo interpretas el mundo y decides. Siempre estás a tiempo de alcanzar una verdadera independencia. La que defines de autónoma y no dentro de las filas de un grupo.

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