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Los mejores hábitos para la vida

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“El que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente” – Proverbio Hindú

Si este fuera el último día de tu vida ¿Qué dejarías? Difícil pregunta sin duda, pero ¿en algún momento te la has formulado? Depende de tu edad y de las experiencias vividas puede que sí. Esta es una pregunta que invita a la reflexión pues si de algo estamos seguros es que en algún momento partiremos de este mundo y es importante que al hacerlo, nos vayamos en paz sabiendo que nuestra vida no se vivió inútilmente. Así que, ¿Qué mejor manera de respondernos esta dura pregunta que a través de un viejo proverbio hindú?

 “El que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente”

Nuestra vida no es más que un momento efímero lleno de recuerdos gratos y otros no tanto. Momentos, que disfrutamos en compañía de personas a quienes llamamos familia y amigos, a los cuales amamos con todas nuestras fuerzas y les entregamos nuestros corazones. Aunque suele pasar que, en nuestro caminar nos topamos con muchas personas que significaron algo en cierto instante, pero que ahora son un vago recuerdo que fue al olvido. Pero, ¿hemos dejado algo en ellas?

Y con esta pregunta no nos referimos a cosas materiales que pueden ser reemplazadas o destruidas. En realidad, nos referimos a dejar en ellas algo que de algún modo les haya cambiado sus vidas. Quizás, que las hayan hecho más felices, que las haya hecho sentir más especiales, que de alguna manera les haya ayudado para crecer en una área de sus vidas. En definitiva, algo que tuviera alguna trascendencia en ellas.

Esa en realidad es nuestra meta en este mundo. Muchos se enfocan en vivir para sí mismos, para conseguir aprender un conocimiento de este mundo, trabajo, dinero y cosas que no nos llevaremos. Hay quienes, en sus sueños encuentran la ilusión de formar un hogar, de casarse, de tener hijos, para luego llegar a viejos y morir sabiendo que tuvieron todo lo que quisieron a pesar de las dificultades y que en la medida de lo posible fueron felices.

Sin embargo, la felicidad no es solo un sentimiento que nos habla de lo que hemos conquistado. Se trata también, de saber que vivimos plenamente cumpliendo el propósito de vida por el cual vinimos a este mundo.

¿Acaso crees que Dios te mandó solo a que vivieras unas vacaciones peleando con otros por un salario más grande y una casa cómoda? Tu misión, al igual que la de todos es la de plantar la semilla de la vida y el amor en alguna tierra fértil de dónde saldrá y crecerá ese árbol que hablará de lo útil que fue tu vida.

¿Cómo plantas este árbol? Haciendo bien a los demás no por alguna recompensa sino por el solo hecho de hacer bien. Practicando la bondad, el amor, la fidelidad, el respeto hacia los demás, y por supuesto, dejando todas tus experiencias en las mentes de todos los que quieran oírte. Tus memorias, ciertamente les servirán a otros para no tropezar en lo que tú tropezaste.

Siembra un árbol que le dé sentido a tu vida, y así cuando partas de este mundo te sentirás mucho más satisfecho.

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