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Amor, Familia

Dejar ir siempre es difícil, incluso cuando no queda nada por lo que luchar

Hay relaciones que murieron hace mucho tiempo, sin embargo, las personas no se pueden separar ¿por qué pasa esto? Porque dejar ir, sin importar qué, siempre es difícil.

Puede que incluso tu pareja te caiga pesada desde hace algún tiempo, y sin embargo, el miedo a sentirte solo, la incertidumbre de saber cómo será tu vida sin él o ella, son mucho más grandes, así que prefieres darle largas a algo que debería haber terminado hace mucho. Hay muchas razones de peso que te pueden aprisionar en una relación infructuosa incluso por años.

Razones por las que te cuesta desprenderte de una relación sin propósito

Una relación sin propósito es aquella en la que ninguna de las partes está siendo feliz. Ambos pueden llegar incluso a aborrecerse, pero no pueden estar separados. Estas podrían ser algunas razones.

  • Miedo a la soledad: has compartido tanto tiempo de tu vida con esta persona que sabes que si le dejas ir el vacío de tiempo será enorme. Lo que no has reflexionado es que ese vacío ya está y esa persona solo hace bulto para que te auto engañes con una falsa compañía.
  • Temor al qué dirán: muchas personas no se separan por guardar las apariencias. Han estado tanto tiempo juntos que ya se les asume con uno solo y la ruptura sería incómoda y desafiante a nivel social.
  • Pavor a la incertidumbre: olvidaste cómo era la vida sin esta persona y separarte es entrar en un terreno completamente desconocido para ti. Sobre todo las mujeres añoran la estabilidad y saltar a un terreno inestable e incierto al alejarse de una pareja les resulta pavoroso.
  • Autoengaño: pensar que el amor se acabó hace mucho tiempo te resulta tan doloroso que prefieres evadir ese pensamiento y autoengañarte fingiendo que aún se aman con locura.
  • Baja autoestima: muchas personas se resignan a una relación sin amor porque no creen que podrán seguir adelante y volver a encontrar a alguien que les ame. Consciente o inconscientemente, estas personas se repiten a diario que determinada persona es el amor de su vida, pero le han dado ese pedestal porque interiormente no creen que otra persona pueda amarles.
  • Presión familiar: en otros casos, las parejas no se separan cuando han dejado de amarse porque hay hijos de por medio, o porque ambas familias están tan comprometidas entre sí, que la ruptura es impensable. Lo que no tienen en cuenta es que si no hay amor, la amargura, los reproches y los comportamientos tóxicos no tardarán en aparecer.

Si te encuentras en una relación de este tipo, ¿no te da miedo pensar que en esto se te puede ir la vida? Es decir, solo imagina que en pensar si separarte o no se te pasen años y cuando te vengas a dar cuenta habrás perdido mucho tiempo siendo infeliz tú y haciendo infeliz a otra persona.

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