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Cualquiera puede tener un hijo, pero tienes que ser especial para ser un verdadero padre

Hay una realidad lamentable que la humanidad padece desde que el mundo es mundo: las mujeres terminan haciendo el papel de madres y de padre a la vez.

Esto no es un asunto para maravillarse por el gran poder femenino sino para entristecerse al ver cómo la figura paterna se pierde para siempre.

El mundo ha dado unos saltos muy extraños. Anteriormente, los hombres seguían ese patrón de masculinidad que los hacía ser extremadamente machistas.

Básicamente, no dejaban a las mujeres que hicieran más que estar atentas a los hijos y a cuidar del hogar.

En esos años, los padres solían ser muy estrictos con sus hijos, y aunque pasaban la mayor parte del tiempo en el trabajo, sabían sacar tiempo para sentar bases sólidas de comportamiento en sus hijos.

Claro que como estos padres eran muy rudos, con los años estos hijos crecieron y buscaron aligerar un poco este trato con sus propios hijos con la finalidad de que fueran más felices y sin tantas presiones.

La idea en sí misma no parecía estar mal, pero estos hijos también crecieron y lo hicieron con una menor fortaleza para asumir responsabilidades y compromisos.

Esto creó una moda en la que el hombre sostiene su carácter solo hasta llegar a la cama, pero luego, de haber alguna consecuencia, tan solo se desentiende de ella.

Ahora mismo millones de mujeres en todo el mundo se han convertido en madres solteras que tristemente crían a niños con el pensamiento de que la figura paterna no es relevante. Y está sucediendo que estos niños están creciendo para hacer exactamente lo mismo, convertirse en padres ausentes.

No importa si como mujer sientes que puedes con todas las cargas que te traerá el convertirte en madre. Realmente no importa si como hombre sientes que tienes todo el capital financiero para proporcionarle a tu hijo todo lo que este quiera.

De hecho, no importa si como madre soltera cuentas con todo el apoyo de tus padres y demás familiares para criar a tu hijo. El punto es que ese niño necesita el amor y la presencia física de su padre.

Si tú, que estás leyendo esto, eres hombre, es prudente que sepas, que un hijo podría engendrarlo cualquiera. No importa quién sea el hombre, cualquiera puede hacer el trabajo de embarazar a una mujer. Pero esto no te convierte en padre.

Solo te convierte en el sujeto que prestó sus genes para la formación de un nuevo ser pero básicamente más allá de eso no eres absolutamente nadie.

A menos que te hagas responsables, cuides y le proporciones amor, apoyo, comprensión y protección a ese bebé, no serás alguien relevante en la vida del niño, al menos no para bien.

Puedes vivir la tonta ilusión de que tienes uno o más hijos, puedes sentirte muy hombre por ello, pero espiritualmente, y tú mismo en tu interior, jamás estarás completo si realmente no formas parte de la crianza.

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