Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

Reflexiones

“Conoce la verdad y te hará libre”, es lo que Dios nos dice. Pero ¿qué verdad es esa?

Básicamente, podemos empezar diciendo que el autoconocimiento tiene un gran poder liberador. Sabiendo que será el gran punto de inflexión de tu vida.

A medida que te vas conociendo, a medida que dejas de lado todas las mentiras creadas para forjar una realidad, a medida que te quitas las vendas que te impedían ver más allá, tu mundo se abre a nuevas posibilidades, y como resultado, te sientes más libre. Libre para ser lo que realmente eres, siempre has sido o deseas ser. Sin la preocupación exagerada de las opiniones de los demás.

Pero cuando te reconoces a ti mismo sin las sombras que se te ocultaban, ocurre algo aún más mágico. Descubres que tus pensamientos dominan todo lo que te rodea. Tu forma de ser, tu forma de actuar en ciertas situaciones, tu visión de los demás, tu salud física y mental.

Saber la verdad

Reflexionar sobre ti mismo y los hechos, analizar tus comportamientos y sentimientos en lugar de simplemente aceptarlos, es fundamental para una vida sana. Y puede curarte de toda esa angustia que insiste en consumir tus días y noches.

Cuando descubres que tienes poder sobre tus pensamientos y que, después de todo, debes dominarlos y no al revés, se establece el equilibrio y puedes deshacerte de todas las formas de opresión de ti mismo.

Perdemos mucho tiempo tratando de cambiar a los que nos rodean. Tenemos ideas sobre cómo todos podrían ser mejores en esto o aquello. Pero la verdad es que debemos cambiar nosotros mismos, nuestra forma de ver a los demás y de comportarnos con ellos, y entonces ellos también cambiarán su forma de tratar con nosotros.

No desperdicies tu energía tratando de cambiar a alguien. Sólo acepta que cada persona tiene su propia forma de pensar, formada por todo lo que ha visto y experimentado. Si crees que es imposible vivir con ciertas características, simplemente vete y vive otras historias. Si eso no es posible, establece tus límites y acepta al otro como es. Respetarse a sí mismo es primordial. No dejes que el otro invada un espacio que no es el suyo.

Somos responsables de todo lo que pasa en nuestras vidas. Son las semillas que elegimos para sembrar las que nos traerán los frutos deseados.

¿Qué has plantado en tu vida y en tus relaciones?

Freud nos preguntó sabiamente: “¿Cuál es su responsabilidad en el desorden del que tanto se quejan?”

Hemos creado el hábito de vivir demasiado. Analizamos todo, sabemos un poco de todo, sabemos cómo dirigir empresas gigantes. Pero si nos enfrentamos a nosotros mismos, si nos ponemos frente a un espejo, nuestras ideas se pierden, nos desequilibramos.

Deberíamos ampliar nuestra visión de los hechos y las personas. Cuando se refleja el conjunto, se puede por consiguiente afrontar mejor todas y cada una de las situaciones difíciles.

Tenemos que aprender a salir de la superficie. Pero el miedo a sufrir nos silencia. Después de todo, madurar no es fácil.

No hay crecimiento sin alguna forma de sufrimiento. Para cada camino elegido, siempre habrá una renuncia. El engaño es parte del proceso. Pero la ganancia siempre valdrá la pena cada sacrificio, créeme.

Comienza hoy y comparte este artículo con tus seres queridos.

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