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Cómo propiciar momentos de enseñanza

Para enseñar a un niño se necesita tiempo y programación. Es vital generar un ambiente que facilite el aprendizaje. Si hay incomodidad o apuro, es mejor no intentarlo, pues lo más seguro es que en ese momento se hagan presente la resistencia y la hostilidad. Hay situaciones cotidianas que se prestan para crear una atmósfera receptiva y amistosa en el hogar, donde la comunicación asertiva arma el escenario perfecto para que el proceso de enseñanza-aprendizaje se lleve a cabo de manera natural. A continuación, te presentamos algunas de esas situaciones:

La hora de las comidas

Sentarse toda la familia alrededor de una mesa a la hora de la comida, representa una oportunidad maravillosa para enseñar si tanto los padres como los niños pueden expresar sus opiniones libremente con respeto, sin recibir ninguna crítica en el abordaje de diferentes temas.

Hoy en día son muchas las familias que, por diferentes razones, no le dedican tiempo a esta relevante tradición. Es de suma importancia para una familia que todos sus miembros, en el mismo hogar, se sienten a comer juntos por lo menos una vez al día. Si no se puede hacer en la tarde o en la noche por diferentes horarios, hay que tratar de hacerlo durante el desayuno, antes de que cada quien salga a realizar sus actividades diarias. Si todos no pueden estar presentes, acordar reunirse los que si estén.

Una técnica que se puede usar en estos encuentros es el enfoque indirecto. Por ejemplo, elegir un tema de periódico o revista que resulte interesante, hablarlo entre padres para que los niños absorban la información. Luego promover una discusión auténtica y amena, no inventada o falsa. Cuando los niños sienten que la conversación es sincera, escuchan. Y si tienen alguna opinión al respecto, debemos validar sus sentimientos permitiéndoles tener y expresar sus propias opiniones, aunque sean diferentes a las nuestras. El hecho de poder expresarse libremente les permitirá a los niños formular e internalizar los valores familiares.

La hora de acostarse

 Los niños pequeños hacen lo que sea para aplazar el momento de ir a dormir, por esta razón se muestran muy dispuestos a aprender en esta fase en la que el día está terminando. La hora de acostarse es una buena ocasión para que los niños escuchen, se abran y hablen. De igual manera esto puede ocurrir con los adolescentes, particularmente si está oscuro. La oscuridad parece darles un sentimiento de seguridad porque nadie le está mirando la cara al otro. Es un ambiente no amenazante.

   Hay muchos libros con historias que enseñan valores y principios éticos, los puedes encontrar adaptados a diferentes edades. Leer cuentos directamente de un libro a los más pequeños de la casa, no sólo entregará un mensaje, sino que también puede crear dentro de los niños el interés por la lectura.

Otra opción que puedes intentar, es sentarte a los pies de la cama cuando tu hija o hijo esté acostado y hablar, simplemente compartiendo con él una experiencia o cuento que tenga especial significado para ti. Aunque se queje, valida sus sentimientos y continúa diciendo algo como, “yo se que estás cansado, pero no me demoraré mucho. Sólo quiero compartir esto contigo”. Ten presente que hablar corto en ese momento es mejor que largo. Lo más importante es que de esta manera le estás demostrando a tu hijo que es importante para ti y que lo quieres.

Puedes aprovechar otros momentos para la enseñanza, algunos ejemplos son: reuniones familiares, análisis de películas, actividades conjuntas, paseos o excursiones familiares, entre otras situaciones. Todo dependerá de lo que quieras enseñar a tus hijos y de tu creatividad.

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