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Cómo los padres moldean la salud mental de sus hijos

En el camino de nuestra vida luchamos contra toda clase de monstruos como la depresión, el estrés y la ansiedad.

A veces pareciera que estos estados se apoderaran de nosotros pero los combatimos de forma tan persistente que casi siempre ganamos. Sin embargo, cuando nos convertimos en padres el nivel de estos monstruos aumenta de forma desproporcional.

Ante algo así, cualquiera podría pensar que es correcto sucumbir pues ¿Qué otra opción se tiene cuando sabemos que estos estados emocionales pueden ser tan desquiciantes? Sin embargo, no ocurre.

Cuando nos convertimos en padres nos volvemos más luchadores que nunca pues tenemos como compromiso vital, equilibrar toda nuestra vida, emociones y sentimientos para poder ofrecerle a nuestro hijo la mejor calidad de vida posible.

Como padres, sabemos que nuestro comportamiento tendrá un efecto directo en la salud mental de nuestros hijos.

Por ejemplo, si eres un padre que padece de estrés, tu hijo tendrá entre 4 a 6 veces más probabilidades de sufrir de lo mismo que tú. Esto aplica para la ansiedad, la depresión y otros tantos estados que con el tiempo desencadena problemas muy serios.

En medio de la tormenta las cosas se complican

El 2020 no ha dejado una pandemia, cierre de escuelas, fortalecimiento de la crisis climática y racial, además de una incertidumbre política que promete efectos devastadores en la economía. A pesar de que ha sido un año en donde las familias han podido estar más juntas físicamente, razonablemente o psíquicamente no ha sido así.

El mundo es cada vez más vulnerable, y como seres humanos sabemos que adicionalmente tendremos días buenos y días malos por lo que no es ni será sencillo el cuidado mental que les podamos dar a nuestros hijos. Por eso es que debemos luchar más que nunca.

Cultivar la relación mental entre padres e hijos es la única esperanza

Marcy Burstein, psicóloga clínica y empleada del Instituto Nacional de Salud Mental ha dicho que los trastornos que adquieren los niños a través del estado emocional de sus padres tienden aparecer en la infancia y en la adolescencia.

Y aunque las razones no se conocen claramente, se sabe que existe una fuerte relación entre la genética, la biología y el medio ambiente.

Además, algo que es todavía más curioso es que no siempre la transmisión de estos estados es de padres a hijos pues se han descubierto casos donde es todo lo contrario, hijos que les trasmiten estos estados a sus padres.

“Es un fenómeno parecido al del huevo y la gallina. La relación entre padres e hijos es bidireccional y compleja. A veces, el niño ansioso puede provocar menos calidez o sobreprotección de los padres, como muestran los estudios” dijo Burstein.

Sin embargo algo que debes saber y tener claro como padre es que sin importar dónde y cómo aparezca el problema, ninguna de las partes tiene la culpa. Los problemas de salud mental son considerados o deberían considerarse como cualquier otra enfermedad.

Hoy en día no culpamos a nadie por padecer diabetes por ejemplo, por tanto no se te puede juzgar por sufrir de estrés o ansiedad. El sufrimiento emocional es algo inevitable, la vida es dolorosa y todos nos adaptamos a vivir de la mejor manera posible aunque a veces resulte tan difícil.

El mejor consejo que podemos dar para afrontar esta situación es reconocerse a sí mismo como alguien que no tiene todas las respuestas, y que también tiene debilidades como todos.

A partir de allí, solo tienes que demostrarles a tus hijos que a pesar de sentirte cómo te sientes, puedes saber tolerar muy bien las circunstancias. Hazle ver que sabes cómo manejarlo, y que sí no lo sabes, lo buscarás saber y no te rendirás.

Los padres son el espejo en el que los niños se mirarán para aprender sobre sí mismos.

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