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Cómo la crianza tóxica puede conducir a una guerra entre hermanos

Puede que como padre o madre te sientas tentado a mantener a tus hijos siempre juntos, y más aún a sembrar en ellos la idea de que deben estar uno para el otro en todo momento. Ciertamente, la idea de contar con apoyo en momentos determinantes es algo incuestionable y puede ser incluso aplaudible, si eso es lo que estás intentando hacer. Pero si por el contrario, lo que buscas es que físicamente ambos estén y vayan juntos a todos lados, podrías lograr el efecto contrario.

No nos malinterpretes, no pensamos que tus intensiones sean malas. De hecho, en tu mente todo pudiera estarse gestionando de la mejor manera, pero en la realidad de las cosas el mundo no funciona así. Obligar o presionar a tus hijos para estar siempre juntos puede hacer que en el futuro deseen estar separados.

No generes una relación tóxica entre tus hijos

 Es fácil equivocarse al criar a nuestros hijos. Hacemos todo lo que está en nuestro alcance para no fallar, leemos libros, seguimos consejos, investigamos por internet, incluso vamos a psicólogos familiares y anotamos los errores de nuestros padres para no cometerlos nosotros, sin embargo, de alguna manera lo echamos a perder. Pues bien, ¿Quién diría que fomentar a nuestros hijos a estar siempre juntos sería un error?

En este libro convertido ya en un clásico libro clásico, The Sibling Bond, Stephen Bank y Michael Kahn te cuentan de manera muy detallada y científica cómo la absoluta cercanía entre hermanos puede ser poco saludable para su relación en el futuro. Y es que, a pesar de que se trata de una buena costumbre el hacer que tus hijos interactúen más, lo cierto es que es mucho más importante el grado de identificación que un hermano tiene con el otro.

Cuando los padres presionan a sus hijos para crear esta unión, se genera de forma involuntaria una relación fusionada que extermina tal individualidad. Esto suele ser un patrón que muchas veces siguen los hermanos gemelos. Al tratarse de dos personas que comparten tanta similitud, uno encuentra en el otro todo lo que cree necesitar por lo que terminan aislándose y compartiendo solamente entre ellos. Muchas veces esto termina en esos casos en donde ambos hermanos parecen incluso que piensan las mismas cosas y al mismo tiempo, o que lo que le pasa a uno lo pueda sentir el otro.

Pero aunque se vea como algo increíble y genial, la realidad es que sin una individualidad la identidad de ambos se puede perder para siempre. Y más allá de esto, se pueden generar molestias a futuro que creen conflictos entre ambos y los lleven al desapego absoluto. Sabemos que esto no es lo que realmente deseas para tus hijos. Al contrario, quieres que ambos puedan apoyarse siempre sobre todo en los momentos difíciles.

Para esto, lo único que tienes que hacer es permitirte identificar lo que los hace únicos a cada uno y que procures conducirlos hacia eso, aunque esto signifique mantenerlos separados un poco. Con el tiempo verás cómo se extrañaran y como vivirán una relación más saludable y bonita en presencia de ustedes sus padres o aunque ustedes no estén.

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