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Amor, Familia

Básicamente, lo que quieren las madres es una cosa: que sus hijos sean felices

Las madres pueden jamás serán perfectas, sin embargo no tienen que serlo, solo deben querer una sola cosas: lo mejor para sus hijos. A través de ese pensar y deseo son capaces de luchar contra toda adversidad para darles todo lo mejor que pueden.

El mayor deseo de una madre

Mucho se habla de lo geniales y poderosas que son las madres y francamente lo son. Ellas hacen más que solo cuidarnos y protegernos. Una madre siempre podrá ser tu mejor amiga, tu mayor confidente, tu más increíble consejera y tu gran y fiel aliada.

Tu madre siempre estará para ti tanto en las buenas como en las malas y no se irá de tu lado a menos que así lo quieras tú.

Muchos hijos buscan desde temprana edad desprenderse de las madres como si estas estorbaran. Algo que simplemente es lamentable, pues tarde o temprano se irán y lamentarán no poder volver a escuchar sus consejos y a contar con su apoyo

Claro que no todas las madres son los mejores ejemplos a seguir, pero la mayoría de ellas quieren una sola cosa por encima de todo y es que sus hijos sean felices.

Una madre puede no entender mucho de matemáticas y de química pero se trasnochará contigo si así lo deseas para ayudarte aunque sea a mantenerte despierto hasta que aprendas todo lo que necesitas aprender.

Una madre, desconoce los limites, soporta y lucha contra todo para darte solo lo mejor y anhela siempre poderte dar mucho más de lo que ella alguna vez tuvo.

¿Y nunca fallan?

Lastimosamente sí. Y es que como dijimos al principio, las madres no son perfectas, pero es por su condición humana. Nadie en este mundo es perfecto, tanto así que muchas veces intentamos hacer las cosas y bien nos terminan saliendo mal.

Con las madres suele pasar que en el camino mientras nos están criando cometen errores muchas veces fatales que nos marcan para siempre.

Una mala decisión a la hora de elegir una nueva pareja, la elección del colegio al que asistiremos, algún regaño por algo que no hicimos, incluso alguna expresión mal dicha que nos hizo entender algo errado, todas son decisiones que una madre puede tomar.

Pero si de algo puedes estar seguro es que nada jamás fue con la intención dañarte sino todo lo contrario. ¿No te ha pasado que tomas una mala decisión pero que al momento de hacerlo parecía buena? Eso nos sucede a todos y seguramente le ha sucedido a tu mamá.

Es hora de exonerarla de tantos errores que pudo haber cometido contigo y reconocerle lo más importante, que todo lo que hizo y aún hace, es solo con la más pura intención de hacerte feliz.

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