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Los mejores hábitos para la vida

Psicología

¡Ayudar a los demás nos hace más felices, dice una psicóloga!

La profesora Sonja Lyubomirsky explica en su libro “La ciencia de la felicidad” algunas razones por las que los gestos de cortesía y generosidad nos hacen más felices.

El hábito de ayudar a los demás puede hacernos más felices y prolongar nuestras vidas. Lo que significa que cuando damos, no solo se benefician las otras personas sino también nosotros mismos.

Sonja Lyubomirsky, profesora estadounidense del Departamento de Psicología de la Universidad de California, escribió en su libro “La ciencia de la felicidad” algunas razones por las que los gestos de cortesía y generosidad contribuyen con nuestra felicidad.

Cuando somos amables y generosos, percibimos a los demás con mayor positividad y benevolencia. Esto promueve un sentido de independencia y cooperación en la comunidad, según Lyubomirsky.

La profesora también explica que hacer el bien alivia la culpa, el sufrimiento y el malestar por la mala situación de otras personas, mientras aprendemos a apreciar más lo que tenemos o nuestra condición.

Según Lyubomirsky la cortesía también tiene un papel fundamental en el auto conocimiento. Cuando damos construimos una identidad que refuerza los valores que ejercemos en nuestras propias vidas.

A medida que nos conocemos a nosotros mismos desarrollamos habilidades que nos permiten hacer gestos de caridad más completos. La profesora Lyubomirsky encontró que la conexión entre cortesía y felicidad viene dada en gran parte por las consecuencias sociales del acto.

Es decir, las personas están agradecidas y tienden a agradar a los que las ayudan, y también están dispuestas a devolver esa ayuda cuando la necesitan. Es así como la bondad ayuda a las personas a conectar positivamente con quienes le rodean. Esta es una de las necesidades más fundamentales del ser humano.

Durante un experimento, la profesora Lyubomirsky y su equipo intentaron medir el nivel de felicidad de los participantes. Examinaron a los participantes durante diez semanas y vieron cómo sus niveles de felicidad aumentaban a medida que eran más generosos. La gratitud de las personas que ayudaban era lo que hacía a los participantes sentirse más bien consigo mismos.

Otro estudio interesante siguió a 5 mujeres con esclerosis múltiple que se ofrecieron como voluntarias para ayudar a otros 67 pacientes con la misma afección durante un período de 3 años. La conclusión de este experimento es que las 5 mujeres pasaron durante esos 3 años a tener vidas mucho más activas y se sentían menos deprimidas pese a su condición.

Esto nos muestra que la empatía y la actitud compasiva realmente pueden representar un cambio en la vida de las personas. Y que como bien dice el dicho “hay más dicha en dar que en recibir”. Ha quedado demostrado que esta última frase no solo es bonita, sino verdadera según estas investigaciones.

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