Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

Reflexiones

Aprende a esperar menos de la gente, esfuérzate y sigue adelante.

Coloca en las manos de Dios la oración de tus anhelos, tu angustia, tu alegría, tu sed, tu asombro y tu esperanza. Es él quien te dará la fuerza para seguir tu camino, por eso debes aprender entregarle toda tu fe y dejar de esperar milagros de las personas que te rodean. 

Desecha la complacencia, la autocompasión y todas esas cosas que conllevan a esperar respuestas caídas de la nada, sin primero realizar una pregunta. Libérate de la manía de anhelar compensaciones generosas sin merecerlas.

Porque no es solamente sentarse a orar y pedir a Dios, él no hará todo el trabajo, él no puede hacer por ti lo que es tu deber. Su poder no llegará sin esfuerzo, sin trabajo, sin mérito. No tomes el camino de la espera y las expectativas.

Tira a la basura las expectativas ¡sí, así como lees! No sirven de nada, no es sano esperar que otros hagan lo que queremos, tratando de que nos digan si les gusta o no lo que vestimos, pensamos o decimos. Es inútil tratar de complacer a todos, siempre habrá una objeción y opiniones en contra.

Abraza tu conciencia y eleva tu autoestima, verás que así ya no te encontrarás esperando que los vientos cambien, que la luna gire o que el sol esté de tu lado. Soñar con el final de la crisis solo te hará perder el tiempo de aprender de ella, porque mientras más pesado el trabajo mayor será la recompensa.

Cambia tus añoranzas lejanas por afirmaciones seguras

Compromete tu corazón contigo mismo y entrégale a Dios tus tareas diarias, diciéndole lo muy agradecido que estás de su presencia. Muévete en lo positivo sin tratar de arrastrar a otros en tu ritmo de vida, de esta forma evitarás sentirte juzgado y aludido por las críticas ajenas. 

Da gracias a Dios por cada día que vives, por cada amanecer y por tu trabajo, permítele colaborar con tus logros, dándole tu amor y actuando con paciencia. Hazlo igualmente cuando todo vaya bien y cuando todo va mal. En el éxito, da gracias y en el fracaso, también.

Cierra tus ojos y da por hecho todo aquello que quieres en la vida, siéntelo cerca, pálpalo con tu alma. Y para finalizar regálale un agradecimiento amoroso a Dios por concederte lo que con arduo trabajo has ganado.

Recuerda que tienes el privilegio de levantarte después de la caída y seguir adelante, puedes intentarlo de nuevo, buscar otro camino y seguir adelante. Esperando cada vez menos, buscando cada vez más.

Regálales estas palabras a tus seres queridos a través de las redes sociales. Además, desliza hasta la sección de comentarios y allí déjanos saber tu valiosa opinión. 

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