Hábitos

Los mejores hábitos para la vida

Reflexiones

Anima a los demás con tus palabras, usa el poder de tu lengua para el bien

En nuestra boca está el poder de dar vida y muerte al mismo tiempo. Se puede decir que es un arma de doble filo que así como puede dañar a otros puede dañarnos. Es por eso que resulta muy importante cuidar nuestra boca y estar atentos de cada palabra que decimos, pues es necesario que solo la usemos para hacer el bien.

Haz que tus palabras salven vidas y no destruyan almas

Seguramente a estas alturas de la vida ya habrás herido a muchas personas con tu boca. Quizás a algún familiar, amigo, pareja o a alguien que ni siquiera conocías. Cabe destacar que aquí ya no podemos contar con solo las palabras que hablas sino también las que escribes, pues todas vienen de tu mente y de tu corazón. Ahora bien, ¿Cómo te has sentido con eso? En principio quizás hayas sentido cierto desahogo, puede que incluso hayas pensado que era lo mejor que podías hacer, que de hecho, la persona a la que ofendiste se lo merecía. Pero ¿acaso eso estuvo bien?

No podemos negar que existen momentos en los que nos dejamos llevar por nuestras rabias, molestias, tristezas o cualquier otro tipo de vulnerabilidad emocional que desencadena todas estas palabras. Pero, lo que en un momento te puede resultar la mejor opción, en realidad es la peor de todas.

Y es que más allá de las razones que hayas tenido para lanzar palabras cargadas de negatividad. El punto es que tus palabras también te condenan y no te enseñan nada. Solo te cargan de toxicidad y envenenas a los demás. ¿Y qué pasa si alguien a quien estimas viene a ti pidiéndote un consejo? Es probable que basándote en tus emociones y sentimientos uses tu sabiduría para mal aconsejar. Puede que incluso sientas que tus palabras las estás usando para el bien, pero si no meditaste en ellas antes de decirlas, solo habrás arrojado al aire un centenar de flechas que con suerte no herirán a nadie. Pero créenos cuando te decimos que una persona puede salir herida con un consejo que en principio se creía el correcto.

Las buenas intenciones no ayudan a nadie, y en tu boca está el poder para salvar vidas, para reparar problemas, para sanar enfermedades, para ayudar verdaderamente no solo a quienes te piden ayuda sino a todos los que te rodeen y que tú sepas que van a escuchar lo que estás diciendo. De hecho, podrías no saber que te están oyendo, por lo que sería más indicado que procuraras hablar bien. Medita en tus palabras, cuida lo que sale de boca, evita las maldiciones, las palabras vulgares, las frases o comentarios negativos y todo lo que no sirva para hacer el bien.

En su lugar, conviértete en un domador perfecto de tu boca y sé ese héroe que todos a tu alrededor están necesitando, que pueda ayudar incluso cuando ni siquiera estás pensado en hacerlo.

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