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Actitud ante la crisis

Podemos definir una crisis como una oportunidad que invita al cambio, esta puede generar inestabilidad e incertidumbre, en consecuencia, causa gran impacto en quienes la viven. En sí misma no resulta favorable o desfavorable, ello dependerá en gran medida de cómo la enfrentemos.

No importa si se trata de una crisis laboral, crisis personal o crisis económica mundial; en cualquiera de los casos, lo determinante siempre será nuestra actitud frente a ella y las acciones que esta actitud nos impulse a emprender. En la historia hay registros de personas que perdieron sus negocios a causa de una recesión económica, sin embargo, se encuentran reseñas muy interesantes de muchas otras personas que surgieron económicamente en tiempos de crisis ¿Cuál fue la diferencia? La actitud y el ingenio para salir adelante.

Nuestra actitud está relacionada con lo que percibimos, es decir, con las ideas y sentimientos que se nos mueven internamente cuando estamos frente a determinada situación. Revisemos entonces cuál es la percepción que tenemos de la crisis, respondiéndonos algunas preguntas:

  • ¿Qué siento frente a la crisis: miedo, angustia, parálisis, confianza, proactividad?
  • ¿Pienso que ella me va a afectar negativamente?
  • ¿Me deprime, me produce rabia, me alienta, me reta?
  • ¿Creo que puedo superarla sin problemas o estoy a la espera de un desastre?
  • ¿Me preocupa cuánto dure?
  • ¿Pienso que voy a vivir en escasez?
  • ¿Siento que se escapa de mi control o creo que puedo hacer algo respecto a su impacto?

En general, es un excelente ejercicio canalizar nuestras inquietudes formulándonos preguntas que engloben todos los aspectos que nos vienen a la mente. Estas son sólo algunas sugerencias, pero podemos hacernos muchas más. Luego, sintiendo que recogimos todas las dudas, el tomarnos el tiempo necesario para respondérnoslas con honestidad y meditar sobre los resultados, no sólo nos ayudará a conocer nuestra percepción sino también a validarla y, de ser necesario cambiarla.

Si sentimos miedo y nos dejamos llevar por él, podríamos paralizarnos o actuar impulsivamente, teniendo así resultados poco alentadores. Si, por el contrario, logramos superar la incertidumbre y el miedo, percibiendo la crisis como un reto o una oportunidad, nuestras acciones estarían mucho más cerca de encaminarnos hacia resultados positivos. Tener una percepción positiva de la crisis, condiciona nuestra actitud frente a ella y, por tanto, los resultados que obtendremos.

Además de nuestra propia voluntad y deseo, hay hechos de la crisis que nos apoyan a tener una percepción positiva de ella. A lo largo de la historia, la economía mundial ha atravesado ciclos de crecimiento y de recesión. Éste es un momento de recesión y, las recesiones no son eternas, son el preámbulo de un período de recuperación y abundancia. Entonces, vivir un momento difícil no debe ser excusa para caer en la desesperación, porque lo que para algunos es una crisis terrible para otros resulta una gran oportunidad.

Al final del camino, ya sabemos que los resultados que obtengamos dependerán de si nos enfrentamos a la crisis  con la convicción de que es una oportunidad para mejorar o si nos dejamos llevar por la duda y el desasosiego.

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