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6 Pensamientos negativos que aumentan tu ansiedad

La ansiedad viene desde nuestra mente, más concretamente desde algunos pensamientos basura que no contribuyen en nada pero que liberan una serie de sustancias químicas que nos mantienen alerta. Aprender a identificar estos pensamientos es vital para pararlos una vez que se presenten. Aquí compartiremos 6 de los principales pensamientos negativos que generan ansiedad.

Pensamientos que desencadenan la ansiedad

“Mantente alerta”

Todo pensamiento de alerta en nosotros, que nos indique que algo puede salir mal con la pareja, el trabajo o cualquier otra relación o actividad, le hace mucho mal a nuestra mente. Algunos le llaman a esto malicia y dicen que todos debemos pensar de esta manera, pero no es saludable para los ansiosos porque si se mantienen a la defensiva con todo a su alrededor comienzan a sobre pensar y le dan rienda suelta a la ansiedad. No supongas, de vez en cuando baja la guardia, céntrate en el presente.

Interpretar situaciones ambiguas como amenazas

El problema con los ansiosos es que suponen, no toleran situaciones ambiguas, su mente crea las respuestas y a veces no recrea precisamente los escenarios más favorables. No dejes volar tu imaginación en este aspecto. Si la reacción de una persona es ambigua, déjalo hasta ahí, no supongas, puede que para tu mente sea difícil pero busca distraerte.

Sobreestimar la probabilidad de que ocurra algo malo

Puede que ocurra algo malo, pero también puede que no. Los ansiosos le dan más relevancia a lo primero que a lo segundo. Este pensamiento se ve reflejado en conductas impulsadas por el miedo, así, los ansiosos buscan protegerse a toda costa. Si no te ha pasado nada malo en el pasado ¿por qué enfocarte solo en lo negativo que puede venir a tu vida?

Catastrofismo

Los ansiosos ven los problemas como catástrofes cuando en realidad tienen los recursos suficientes para lidiar sin salir dañados de forma excesiva. Por ejemplo, pueden interpretar cada dolor o molestia como una enfermedad mortal. El consejo para combatir este pensamiento es pensar más en los recursos y habilidades que tienes para superar un problema.

No prestar atención a las señales de seguridad

Los ansiosos se aferran a las experiencias negativas del pasado y bajo esa lupa juzgan las experiencias del presente. No notarán las señales de que no hay de qué preocuparse si pueden relacionar la situación con un trauma. Por ejemplo, no notarán que están seguros con una persona que conduce muy bien, si en el pasado tuvieron un accidente automovilístico. El miedo domina el cerebro y suprime toda evidencia. El consejo para esto es: presta atención a lo que está pasando ante tus ojos, no a lo que tu mente está relacionando.

Evasión

Los ansiosos pueden evadir las causas de su ansiedad. Por ejemplo, se toman una pastilla al sentir un mínimo dolor, evitan citas por miedo al rechazo o evitan dar su opinión en público. El problema de la evasión es que se refuerza en el momento. Cuando tomas la decisión de no intentarlo, empiezas a sentir alivio y tu cuerpo se calma. Pero a largo plazo empeora la situación. Si has caído en esto, lo mejor es planificar y prepararte para atravesar las situaciones que te incomodan.

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