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3 Cosas que los buenos oyentes hacen constantemente

¿Quieres saber cómo reconocer a un buen oyente? Solo busca que tenga los siguientes tres aspectos. Si los tiene, será mejor que no lo dejes ir, pues los buenos oyentes son difíciles de conseguir.

Proporcionan silencio

No es posible expresarse plenamente frente a alguien si ese alguien te interrumpe cada vez que tiene una oportunidad. No existe nada como el silencio para que podamos hablar con fluidez.

Este primer punto no requiere de mucha explicación, basta saber que el buen oyente comprende que debe oír con atención lo que la otra persona dice sin interrumpir a menos que sea para hacer alguna pregunta sobre algo que no comprendió de lo que se le está contando, o para aclarar algún punto en específico.

De resto, cualquier otra cosa que tenga que decir, esperará reflexionarlo en su mente para decirlo al final.

Reflexionan

Un oyente no va a comenzar a hablar de buenas a primeras. De hecho, siempre esperarán a que termines de hablar para poder en sus mentes traducir todo lo que has dicho. Y con traducir no nos referimos a que no te comprendieron, sino que necesitan centrarse en cada palabra que has dicho para saber cómo responderte.

Ellos saben escuchar, así que no van a interrumpirte de ninguna manera sino que esperarán a que sea su turno para expresarse. Eso sí, puede que en algún punto sientan la necesidad de tomar el derecho de palabra pero lo harán para poder reflexionar mejor sobre lo que les estás diciendo.

Es importante que comprendas el proceso de conversación que sigue una persona considerada como buen oyente. Ellos siguen los siguientes parámetros:

  • Tienen un pensamiento.
  • Traducen ese pensamiento en palabras.
  • Escuchan tus palabras.
  • Hacen su mejor conjetura sobre lo que significan tus palabras.

Estas pautas se consideran como declaraciones reflexivas y permiten hacer una mejor conjetura sobre lo que quiere decir el hablante. Las reflexiones son una herramienta poderosa para la comprensión ya que permite a las personas escuchar sus palabras reflejadas.

Una reflexión fuerte ocurre cuando puedes comprender mejor no solo lo que la persona está tratando de decir, sino también lo que siente o lo que necesita oír.

Hacen preguntas abiertas

Las preguntas abiertas continúan la narrativa e invitan a la discusión. Las preguntas abiertas se utilizan por tanto, para explorar percepciones e inquietudes.

Pongámoslo así, pasaste un mal día o el mejor de todos los días y alguien te preguntó ¿Cómo estuvo tu día? A menos que tengas la total intensión de contar los pormenores, solo podrías resolver la pregunta con un “bien” o “mal”.

Otro ejemplo: ¿estás cansada? Esta pregunta solo requiere una respuesta como “sí” o “no”.

Los buenos oyentes e interesados en lo que tienes que decir profundizarán más en tu historia y para ello dejarán sobre la mesa preguntas abiertas, como por ejemplo, ¿puedes contarme la mejor parte de tú día? O ¿Qué te agitó tanto hoy que te veo tan agotada?

Estas preguntas invitan a la discusión sobre los detalles y aquí en donde se muestra el interés del oyente de escucharte. Si deseas ser un buen oyente comienza por prestarle más atención a tus preguntas.

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